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Solo toma mi mano y déjate llevar [RBI]

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por Liu Mei Qi el Miér 02 Mayo 2018, 04:49
Sala de ensayo - 28 de abril a las 9:40 pm con Rok Bin Il

¿Cuántas horas llevaban bailando? ¿Cinco? ¿Seis? Siendo sincera, Mei ya había perdido la cuenta. Sin embargo no era porque estuviese frustrada o exhausta, más bien porque el tiempo pasaba de una manera diferente cuando estaba ensayando, más cuando estaba con su incomparable amigo, Bin Il. El mayor nunca dejaba de sorprenderla, su dedicación era admirable y su pasión por lo que hacía, por cantar y bailar, siempre era visible en el escenario y en los ensayos. Bailaba con tal concentración e ímpetu que dos horas ni siquiera lograban quitarle el aliento, siempre parecía que apenas había comenzado. Mei Qi sonrió, viendo en el espejo como ambos lograban una buena sincronización y, sin ser altanera, sus movimientos eran largos, fuertes y prácticamente perfectos. El cansancio no era visible a pesar de que sus músculos gritaban otra cosa, sus rostros eran de pura concentración y su aura iba a la par con la canción del mayor. No por nada habían estado practicando por mucho tiempo, sus esfuerzos salían a relucir en momentos como ese. Pero claro, todo se debía a la perseverancia del contrario.

Desde que había entrado a trabajar para RCKSTR, quiso trabajar con el famoso hombre pues siempre le pareció increíble su manera de desenvolverse en el escenario. Quería aprender del otro y aunque tardó en conseguir un espacio para bailar con él, no se arrepiente. No solo encontró en él un maestro e ídolo, también se encontró con un buen amigo, algo que no se esperaba. Quizá por eso también tenían tan buena química, porque sin querer habían encontrado un increíble compañerismo uno en el otro. Después de todo, cuando se bailaba en dúos o grupos, a pesar de ser Idol y bailarines de apoyo, era necesario ese aire de confianza y familiaridad.

El climax de la canción comenzó y ella se detuvo tras él, a darle su momento de brillar. No pudo evitar admirarlo en ese instante pues a pesar de estar junto a él y tener el espejo frente a ella, en todas esa horas no se había dado el tiempo de mirarlo. No se decepcionó y a pesar de haber visto ese baile con anterioridad, volvió a encontrarse completamente emocionada viéndole bailar y cantar por lo bajo. Sin embargo no podía darse el lujo de desconcentrarse, ya que en el siguiente beat, tenía que entrar a bailar y así lo hizo.

Quedó en su pose indicada, dándole la espalda a su acompañante y finalmente la canción terminó. Esperó, tan solo diez segundos, y entonces se movió. – ¡Por fin! – exclamó, mientras se dejaba caer al suelo. Podía no parecer cansada pero, la verdad es que a pesar de los descansos entre esas horas, ya necesitaba darle fin a ese ensayo. – A mí me pareció bastante bien, ya nos vemos al mismo nivel y tengo la canción bien aprendida. Y tú, bueno, obviamente te va perfecto. – Se puso en pie y caminó hasta donde estaban sus cosas para tomar una toallita y limpiarse el sudor. También tomó su botella de agua y bebió un poco. Sus ojos viajaron hasta la figura del contrario e hizo una pequeña mueca, lo conocía bien para reconocer ese silencio y esa mirada. – Bill, es hora de terminar…Era el último ensayo, ¿recuerdas? – lo habían acordado antes, una última vez y ambos darían por finalizada la jornada de ese día. Y aunque Mei también tenía un aguante bastante bueno, la verdad es que veía algo innecesario cansarse de más cuando era obvio que ya tenían el baile dominado. Además, por mucho que el mayor pareciera no cansarse, seguramente su cuerpo pensaba diferente.
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por Rok Bin Il el Sáb 05 Mayo 2018, 10:02
Sí había algo que Bin adoraba al grado de buscarla ciegamente era la perfección más si esta se encontraba implicada en sus laboriosas coreografías. “Sus” era la palabra clave, al ser considerado como un idol experto y llevar bastante tiempo en el negocio se le permitía ser él quien puliera los pasos que su coreógrafo persona le ponía, al final del día terminaba cambiando la esencia del baile y el frustrado hombre corría a quejarse con su manager, lo castigaba, sí, como a un niño pequeño que no obedece a un maestro pero éste siempre le reprochaba que no necesitaba de un instructor, era lo suficientemente hábil para trabajar por cuenta propia las coreografías de sus canciones; también era capaz de escribir la letra y melodía de éstas sin embargo Xiao Lu lo frenaba cuando sentía que se estaba precipitando “para eso le pagamos a profesionales” le decía, al solista obvio no le gusta ¿por qué dejar en manos de otros algo que podía hacer perfectamente? Era su duda “para evitar que te distraigas o estreses”, bastaba esa frase para acallarlo… pero, aun así encontraba su manera de agregar su toque especial a cualquier cosa que hiciera, como los pasos de esa canción.

Para lograr su objetivo mando a llamar a sus mejores bailarines, había ensayado un momento con ellos y tras notar que no todos eran capaces de seguir su ritmo los mandó a descansar, y pidió la presencia de Mei, una de las mejores bailarinas que RCKSTR podía tener. No hace mucho que la había descubierto, había asistido a uno de los ensayos de los bailarines para reclutar a unos cuantos, la chica llamó su atención de inmediato, su impresión fue tanta que fue incapaz de apartar la mirada de esa delgada silueta…, le gustó, sí, le gustó ver la pasión poseer ese cuerpo, se sorprendió al descubrir que la joven llevaba ya tiempo dentro de la compañía ¿por qué no lo había visto antes? Esa pregunta realmente no importaba. Desde ese día Mei Qi formó parte del grupo de bailarines del solista, se sentía satisfecho con el trabajo femenino, era la única que podía soportar su ritmo, quien pocas veces se quejaba y quien a pesar de estar agotada no dejaba que sus movimientos se volvieran flojos, torpes. Quizá no lo admitía en voz alta pero sentía gran admiración hacia ella.

Esa era la razón por la cual la pobre chica llevaba más de cuatro horas encerrada con él, cuando se trataba de bailar Bin podría convertirse en un tirano, incluso decían que daba miedo; su expresión de seriedad y mirada profunda podían hacer temblar a más de uno— pero no es perfecta —soltó con la respiración entre cortada— vamos, no me dirás que ya estas agotada, porque esto recién empieza —intentó sonreír pero le fue imposible, lo cierto era que estaba agotado, sus piernas y brazos le dolían; su cuerpo entero gritaba descanso— una vez más Mei, juro que esta vez sí será la última, confía en mi.
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por Liu Mei Qi el Lun 07 Mayo 2018, 02:39
Trabajar con el solista era un reto, un halago, una bendición y una maldición. No muchas personas podían seguirle el paso, o al menos eso le habían comentado, y que ella fuese elegida personalmente por él le daba mucha más presión. Claro, eran amigos por así decirlo, pero encima de ello eran compañeros de trabajo y no podía tomarse a la ligera bailar con y para él. Quizá, el ser amigos creaba una presión mayor, pues lo que menos quería hacer era decepcionarlo.

Se escandalizó de inmediato y dejó caer, de forma dramática como si hiciese un berrinche, la toalla que sostenía entre sus manos al suelo. —¿De qué hablas? Se ve perfecta. — En ciertas ocasiones le sorprendía la manía que tenía por que todo saliera perfecto, pues aunque Mei se consideraba también una persona perfeccionista que cuidaba cada detalle del baile, simplemente Bin Il no tenía competencia. Se sintió ofendida, a pesar de que no debería pues era cierto que ya estaba algo cansada, y se cruzó de brazos mientras evadía la mirada masculina. —Y No, no estoy agotada. — Sí, si lo estaba, pero ahora menos pensaba decirlo. — Ya habías dicho que esta vez sería la última y creo que ya fue suficiente. Ya no te puedo creer. — Era tan gracioso, porque Bill siendo un caballero, se había atrevido a mentirle más de una vez en ese día. Mei Qi no dejaría pasar por alto aquella falta tan grave por parte de su acompañante…aunque fuese completamente ridículo.

Oh, pero en tan poco tiempo había logrado conocerlo y sabía que él, incluso sin ella, seguiría practicando. Y bien podría irse de ahí o sentarse a esperarlo, pero ese no era el punto. El mayor necesitaba descansar también pues era obvio que su cuerpo lo estaba pidiendo a gritos, pero claro él no iba a escuchar su sermón. Entonces su mente comenzó a maquilar un plan, algo que pudiese desviar la atención de su compañero de la coreografía. ¿Pero qué? Solo estaba ella ahí. Sus ojos se abrieron de par en par cuando la idea cruzó por su cabeza…era algo extremo pero, se requería una situación extrema en ese caso. Bueno, también había que señalar que ella era una exagerada con una mente bastante extraña.

Suspiró hondamente y se tocó la frente, comenzando su actuación. —Bill, creo que me estoy sintiendo un poco mal. —llamó al mayor para que dirigiera su mirada a su figura, era una mala actriz pero gracias al cansancio podía tomar un aspecto más débil. Cerró por unos minutos los ojos y luego los abrió, negando ligeramente como si la cabeza le molestara. Arrugó la nariz, fijando la vista en el joven. —Creo que voy a salir a tomar un poco de aire.— Señaló la puerta y comenzó a caminar hacia ella, con pasos lentos, pero justo antes de tomar el picaporte se recargó en la puerta. Era el momento, era ahí donde tenía que mostrar la escena más importante de su actuación. Qué bueno que era una bailarina pues no le temía a las caídas. —Oh...¿Bill? — musitó por última vez antes de cerrar los ojos y desplomarse haciendo un eco en toda la sala de ensayo. “Dios, lo que hago por ti Bill.”
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por Rok Bin Il el Sáb 12 Mayo 2018, 05:21
Lo observó sin moverse de su lugar; sus ojos viajaron desde la mano que sostenía la toalla hasta el suelo, donde quedó inmóvil, olvidada, como si culpara al solista por el trato injusto al que acababa de ser sometida, se sintió culpable y por eso se disculpó, de manera mental claro ésta; susurrar un lo siento en voz alta podría mal interpretarse, ya una vez había delirado por culpa del cansancio. Esa vez tuvo que ser llevado de emergencia al hospital donde lo dejaron internado por dos días, dos días que sintió fueron un desperdició pues lo único que hizo fue dormir, ver televisión y comer; tras esa ocasión se prometió que nunca más llevaría a su cuerpo a tal extremo de agotamiento aunque, a veces solía olvidar la promesa que se hizo a sí mismo "¿a veces?” asaltó sus pensamientos la voz de su manager "está bien, siempre lo hago”, confesó al final sin embargo no fue motivo para desistir de seguir ensayando, su regreso estaba cerca y eso generaba más presión sobre sus hombros; perfecto, todo debía ser perfecto.  

Al final dejó salir un suspiro para negar con un movimiento de su cabeza— no es perfecta, aún no —soltó convencido, en su tono de voz no había pizca de esa bondad que tanto le caracterizaba— jamás será suficiente, podemos ensayar todo el día pero siempre habrá algo que pulir; siempre —e ignorando el dolor de su cuerpo comenzó a calentar. Sí las cosas seguían por ese camino de tira y afloja Bin de seguro acabaría con su paciencia y mandaría a Mei a casa, mientras que él, molesto por la actitud de su bailarina, se quedaría entrenando hasta la madrugada por qué así era él, irracional cuando se trataba de sacar lo mejor de sí mismo— Vamos Mei, una vez más y podrás irte a casa —ella, el solista tenía pensando continuar, bailaría hasta que sus pies se llenaran de ampollas y estas sangraran, esa era una manía que había aprendido en su época de principiante, lo hacía sentir vulnerable, inmune al egocentrismo.  

Pero al notar en esos orbes oscuros la determinación desistió, no lograría convencerla y estaba bien ¿quién era para arrastrarla a sus manías?

— Lo siento, no soy quien para obligarte a hacer algo que no deseas, puedes irte, quedas libre de toda culpa —sonrió con gentileza y tras darle la espalda ordenó a su cuerpo moverse a pesar de ser otra su voluntad, sin embargo, no duró mucho…, las palabras de Mei llamaron su atención. Pudo verla tras el reflejo del espejo, se asustó cuando vio que esta cayó de golpe al piso— ¡Mei! —corrió hasta encontrarse con la silueta de su amiga, misma que se encontraba ahora en el suelo— oye, oye —intentó despertarla, pero al ver que no reaccionaba la cargó entre sus brazos, la preocupación era real, demasiado real— la enfermería, la enfermería —se dijo a sí mismo. Sin pensarlo más salió de la sala de ensayos con la chica entre sus brazos, buscó con desesperación el camino más rápido a la enfermería.
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por Liu Mei Qi el Lun 14 Mayo 2018, 05:41
Las palabras de Bin Ill le hacían sentirse mal por lo que estaba planeando hacer, pues a pesar de que él aún quería seguir trabajando en la coreografía y mejorarla y tenía todo el derecho de hacerlo pues él era el Idol, estaba dispuesto a dejarla ir. No todos eran capaces de tener tan buen corazón y ser tan benévolos y esa era otra característica del hombre que lo hacía increíble y ameno a la hora de trabajar. Pero justamente porque era tan genial, tan buena persona, tenía que considerar su salud. Sin embargo sabía que él haría caso omiso de las advertencias de su cuerpo y por esa misma razón, ella, como su amiga, debía intervenir. “Perdóname Bin, es por tu propio bien.” Repitió en su cabeza mientras escuchaba los pasos apresurados del otro y ella continuaba fingiendo que había perdido la consciencia.

No se imaginó que su actuación fuese tan buena como para asustarlo. Por un momento se sintió terrible al escuchar el pánico en la voz masculina, pero al sentir los brazos ajenos levantarla del suelo fue ella quien comenzó a entrar en pavor. No había de otra, ya no podía echarse para atrás. Le estaba siendo muy difícil mantenerse quieta en los brazos ajenos, por la rapidez con la que iban temía caerse o resbalarse y sentía el instinto de rodear sus hombros con sus brazos para sostenerse…pero claro, ella estaba inconsciente y una persona en ese estado no hacía eso. Debía dejar de preocuparse, Bin Ill era lo suficientemente fuerte para aguantarla, además Mei Qi no pesaba tanto. No obstante, se suponía que su actuación era para liberarlo del ensayo y que descansara, no para cansarlo más y con toda esa agitación el pobre terminaría peor. Sí, debía despertar pronto.

Abrió un ojo con disimulo, notando que lamentablemente estaban cerca de la enfermería de ese piso. Demonios, Bin había corrido cual flash. Alzó las manos y lo tomó de la camisa, jalándolo para llamar su atención.  ─Detente…detente. ─ ordenó, pataleando para que el dejara de correr y se detuviera aunque fuese ahí en medio del pasillo. Tenían una suerte de que nadie más estaba por ahí, pues era una posición algo vergonzosa. Ignoró el sonrojo que amenazaba sus mejillas y suspiró, evitando su mirada. ─ Me estás poniendo peor corriendo de esa manera. ─ reclamó, y se regañó casi al instante porque no quería hacerlo sentir mal por ello. Señaló el suelo con su dedo y buscó por gin la mirada del otro, solo para mirarlo con determinación. ─Bájame por favor…necesito descansar del movimiento. ─  aunque ni fue necesario porque ella comenzó a moverse hasta que por fin se libró de su agarre y, siguiendo con el dramatismo, se deslizó hasta el suelo con más delicadeza y lentitud que la primera vez. ─¿De dónde sacas tanta fuerza? ─ era increíble la distancia que la había cargado y llevado corriendo y además la dificultad con la que ella había salidos de su agarre. Ese hombre podría parecer delgado pero tenía una fuerza descomunal.

Se arrastró hasta la pared y se recargó en la misma, viendo bajo sus pestañas al mayor. ─No vayamos a la enfermería, no aún. No te preocupes, no me estoy desfalleciendo, solo déjame descansar. ─  con su mano dio unas palmaditas en el suelo, justo junto a ella, invitándolo a sentarse. ─¿Te sentiste mal cuando me desmayé? ─ preguntó sin tapujos, no por curiosidad, sino por otros motivos que tendrían que ver con la respuesta de su querido amigo.
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por Rok Bin Il el Mar 15 Mayo 2018, 06:14
Cargó entre sus brazos el cuerpo de desvanecida chica ignorando por completo el dolor de su cuerpo, en ese instante tenía algo más importante en que enfocar su atención, el bienestar de Mei le podía más que las quejas de cada extremidad de su cuerpo, claro que estaba agotado por las largas horas de entrenamiento, sentía sus brazos y piernas entumidas pero, sí quería llegar a la enfermería tenía que alejar el dolor.
Con un solo movimiento logró acomodar la silueta de su amiga a él, y corrió todo lo humanamente posible hasta la enfermería de ese piso, rogaba a todos los dioses griegos que a esas horas se encontrara alguna auxiliar de turno, rara vez el personal médico se quedaba hasta tarde, ellos tenían un horario de cumplir, debían descansar, aquella idea molestaba un poco al solista, entendía que eran humanos que comían y dormían pero…, tomando en cuenta las exigencias de su empresa debían preocuparse por tener a alguien en rondas nocturnas para cualquier emergencia que se presentara “estás exagerando” saltó su consciencia quien tenía el mismo tono de voz que su manager “sólo es un desmayo” bajó la mirada hacia la bailarina y sonrió, parecía estar dormida.

—Ya casi llegamos, resiste —susurró a la inconsciente chica, o eso fue lo que creyó.  

Saltó por culpa de la sorpresa cuando sintió el agarre sobre su camisa— ¿Mei? —susurró aliviado y sin ocultarlo le sonrió con gesto paternal— ¿segura que estás bien? No estamos muy lejos de la enfermería, déjame llevarte para que te revisen —imploró. Al final la chica ganó, Bin terminó colocándola en el suelo con cuidado y la siguió hasta la pared. Tan pronto se sentó todo a su alrededor comenzó a dar vueltas, cerró los ojos en un intento de alejar ese sensación pero sólo logró empeorar las cosas; su cuerpo comenzaba a quejarse por las horas extras de esfuerzo al cual fue sometido— lo siento —habló aun con los ojos cerrados— claro que me sentí mal, me asusté demasiado —confesó— sé que en parte fue mi culpa por pedirte que te quedaras a ensayar horas extras conmigo, soy un pésimo mentor, puedes castigarme si quieres —intentó bromear pero no pudo, el cansancio se había apoderado de todo su ser. Intentó levantarse pero no lo logró, cayó de golpe sobre sus glúteos y se quejó de inmediato— me temo que no me puedo mover —sin miedo y con confianza recargo su cabeza sobre el hombro femenino, por su culpa Mei había salido lastima, eso era algo que jamás se perdonaría— perdóname Meimei, lamento hacerte pasar ese mal rato.
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por Liu Mei Qi el Jue 17 Mayo 2018, 07:26
Comenzó a sentirse muy mal por haberle pasado un mal momento. En un principio tan solo creyó que estaba exagerando un poco pero, al abrir los ojos y ver la expresión de miedo y desaliento en sus orbes cafés Mei se sintió la peor persona del mundo. De todas las almas piadosas y bondadosas que existían en la empresa, la que menos se merecía un susto de esa magnitud era él. ¡Oh! Que terrible que su acción para hacer un bien estuviese tomando un camino totalmente diferente al planeado. Su cuerpo irradiaba demasiado calor y por un momento temió que el correr tanto más las horas de ensayo le hubiesen provocado algo peor que simple cansancio; escucharlo quejarse era una pedrada directo a su corazón y a su mente.  —  Ay, ¡No me asustes! —  exclamó cuando el otro intentó levantarse pero falló, y ella, demasiado lenta, no pudo ni ayudarlo a sostenerse.

El peso en su hombro no era nada comparado al peso que sentía en su pecho por el malestar. Tenía que confesarlo rápido o simplemente Bill no se lo perdonaría. Inhaló y exhaló profundamente, luego le miró, aunque era algo difícil por la posición en la que estaban. —  De hecho, soy yo quien debe disculparse contigo…no te enojes, ¿Sí? — rogaba a todos los dioses que no se enojara, pues no sabría qué hacer si su amigo la tomaba contra ella. — No me siento mal…al menos no al punto del desmayo.— porque no iba a negar que si sentía cansada.  —  PERO, déjame explicarte porque todo tiene un motivo. — dio un largo suspiro y, antes de continuar con su explicación y pedirle perdón, le tomó por los hombros e hizo que la mirara. Tenía que verlo a los ojos para que pudiese creerle, para que notase que estaba siendo sincera.

— Primero que nada, no eres un mal mentor, recuerda que me dijiste que podía irme. Además, no fueron muchas horas extra para mi cuerpo, te lo juro. — Era uno de los mentores que ella había conocido en esa empresa y nunca, nunca, se cansaría de repetírselo. Si por la joven china fuese, le pondría un gafete exhibiéndole.  —  Lamentablemente no podía dejarte solo, te conozco y tan pronto me fuera, tú ibas a continuar ensayando y no está bien. Bin, has tenido días pesados, tu cuerpo necesita descansar y no lo estás dejando. Perdóname por asustarte de esa manera pero era la única forma de sacarte de la sala de ensayos. — Había sido una forma extrema, lo admitía, pero de alguna forma había funcionado. No como ella hubiese querido pero, ahora que estaban en medio del pasillo podía ver el pequeño éxito que había tenido. Lo soltó y miró las manos en su regazo, temerosa ante su reacción.  —  Así como tú te asustaste cuando me desmayé, yo me hubiese preocupado mucho si algo te pasaba…que ahora me estoy sintiendo muy mal porque no te ves tan bien.— se mordió el labio, y sin mirarle, alzó una de sus manos hasta donde supuso estaba su rostro para intentar echarle un poco de aire.
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por Rok Bin Il el Dom 20 Mayo 2018, 03:06
Esbozó una tenue sonrisa tras escuchar a su compañera de baile. Negó con un suave movimiento de cabeza, el cual tuvo que aceptar, le costó. Se sentía fatal, su cuerpo le dolía, incluso respirar le era incomodo sin embargo, aquel estado se lo había provocado el mismo por querer ensayar hasta la muerte; él y su tonto hábito de la perfección, por cosas como esa era que su manager lo regañaba. Se cuestionaba cómo era posible que hasta ahora no se hubiera desmayado en mitad de una presentación, quizá se debía a su excelente alimentación o a las vitaminas que Lulu le hacía consumir. No importaba la respuesta, agradecía por esos limpios ocho años de trayectoria, ni un solo accidente sobre el escenario— Tranquila, estaré bien —susurró tras cerrar momentáneamente sus ojos— sólo necesito descansar, creo que correr contigo fue demasiado para mi cuerpo; no quiero decir que seas pesada pero mi energía se encontraba en un cinco por ciento, ahora está en cero —soltó una carcajada ligera, lo más seguro era que dormiría hasta el mediodía.

Más la sonrisa se borró tras escuchar la seriedad de la bailarina, intrigado por lo que tenía que confesarle dejó que tomara su rostro y justo como se lo pidió, enfocó sus ojos en esos brillantes orbes; tan jóvenes y llenos de vida, sencillamente hermosos.

Al final de la explicación Bin sonrió— soy un mal mentor, está comprobado —soltó con voz suave— mira que preocupar a mi bailarina al grado de forzarla a mentirme, eso está muy mal, debí escucharte —alzó su mano y la posó sobre la cabellera ajena. Se dio su tiempo para acariciar el cabello de Mei— lamento haberte echo pasar un mal rato, sí me perdonas prometo que seré un niño bueno. Además, sí no fuera por tu excelente actuación continuaría ensayando y el desmayado sería otro —negó con ambas manos para dar énfasis a su argumento— soy demasiado pesado, no hubiera podido llevarme hasta la enfermería sin lastimarte.

Al final se levantó, con cuidado y sin despegarse de la pared— tranquila, estaré bien, sólo necesito dormir y comer un poco, comer antes que nada —estiró su cuerpo emitiendo quejidos inconscientes, estaba seguro que al día siguiente sería incapaz de mover un solo musculo— además, creo que Lulu —dijo refiriéndose a su manager— te estará agradecida, esa mujer odia cuando me quedo hasta tarde —su cuerpo se estremeció, tan sólo de imaginar aquel rostro enfurecido bastaba para hacerlo temblar—¿ te parece bien si tomamos un descanso?
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por Liu Mei Qi el Mar 22 Mayo 2018, 07:24
Negó, no se sentía ofendida. —Descuida, sea como sea sí soy pesada y corriste bastante. Gracias y no gracias. — Por supuesto que agradecía enormemente el gesto tan amable y caballeroso pero, a sus ojos, también se había excedido bastante. Podría simplemente haberle echado agua encima, salir corriendo a buscar ayuda o incluso arrastras un poco hasta el pasillo o algo así. Ella hasta estar satisfecha con el susto hubiese dejado de fingir pero la había dejado tan sorprendida que no había acatado a “despertar” hasta muy tarde. Era un fiasco como amiga, todo lo contrario a lo bueno que era él.

Estaba tan nerviosa, Mei se estaba preparando mentalmente para no llorar y poner una cara horrible. ¿Cómo no? Seguramente el mayor se molestaría y hasta le diría que dejara de trabajar con él de ahora en adelante. “Estás exagerando, Bin Il no es así.”, se regañó y, por un instante, se calmó. Eso era cierto, el solista era un hombre bastante compasivo y probablemente no se enojaría mucho, sin embargo sí se esperaba un ceño fruncido y una reprimenda. Cerró los ojos, esperando por un grito…pero solo escuchó una voz suave y después una caricia en su cabello. Eso sí que era inesperado. Mientras él hablaba, ella le miraba con los ojos bien abiertos, la perfecta imagen de estupefacción. —Eres demasiado bueno para ser verdad…mira que no enojarte por mentirte y hasta decir que tú eres el malo de esta historia. ¿Y tu aureola? —No había mejor explicación que el mayor fuese un descendiente de ángeles pues tanta bondad no era de ese mundo. Incluso ella, si le hubiesen hecho una jugarreta de esa magnitud a pesar de haber sido por una buena causa, se hubiese irritado un poco. Ahora tendría que pensarse dos veces sus reacciones ante un suceso similar que pudiese ocurrirle.

Le observó ponerse de pie, sintiéndose más tranquila al ver el color regresar a sus mejillas y no verlo como una muñeca de trapo. Un escalofrío le recorrió el cuerpo ante la mención de la mujer, la conocía poco y aunque se veía amable, cuando le había tocado verle enojada era para temer. —Tu manager me da miedo pero también le aplaudo que sea estricta contigo. Ya no debes quedarte tan tarde ensayando cuando definitivamente estás al límite. —De lo contrario uniría fuerzas con su mánager aunque le diera un poco de miedo. —Perder al solista valioso de Rckstr sería una maldición. — Y no, definitivamente no quería mala suerte encima, además sin Bill las cosas no serían iguales ahí en la empresa. La joven china lo estimaba bastante.

Con una enorme sonrisa asintió y se puso en pie casi de un salto, ignorando como sus músculos gritaban de dolor ante el brusco movimiento. Todo, después de tanto drama, había salido al pie de la letra y ahora podía llevarse a Bill lejos de la sala de ensayo.—Descansemos y vayamos a comer, dijiste que tenías hambre ¿No? — ella también tenía hambre y qué mejor que comer juntos para conmemorar el fin del ensayo. —Vamos por nuestras cosas y salgamos de aquí. Anda, quédate cerca por si vuelves a perder el equilibrio, pesado o no, no pienso dejarte caer. —Se pegó a él, asegurándose de que no hubiese nadie en el pasillo que pudiese estorbarles; notando que nadie parecía ir por ese lugar, lo tomó del brazo y le guío de vuelta a la sala de ensayos.
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por Rok Bin Il el Dom 27 Mayo 2018, 23:09
No agregó nada a ese comentario porque no sabía cómo reaccionar ¿había exagerado? Se preguntó así mismo, hubiera servido con moverla un poco o recrear una escena de drama donde simplemente les dan a oler alcohol ¿realmente funcionaba? No estaba seguro y tampoco deseaba averiguarlo, Bin era de las personas que la mayoría de las veces reaccionaban por impulso, tratándose de un asunto o persona que le importaba deja de lado todo racionamiento,  justo eso le había sucedido el día o mejor dicho, la noche de la gala donde salió a la defensa de sus queridos Cecil y Jasper ¿Cómo dejar que los insultaran en su cara? Claro que su acción fue mal vista y ahora esperaba impaciente por la represalia. Lo mismo haría por la chica a su lado, qué no haría por ella; el cariño que le tenía era demasiado y especial, quizá más de lo normal y permitido

Echó a reír por la expresión de su bailarina e inmediatamente negó con la cabeza, no era un ángel, no se consideraba como uno; tenía su lado oscuro y en más de una vez se sorprendió deseando que su rival resbalara sobre el escenario, eso no lo hacía una mala persona pero tampoco le haría ganar el premio nobel de la paz— estás exagerando pequeña Meimei —le regaló una sonrisa amplia— no soy una buena persona, debo confesar que en más de una ocasión hice enojar a propósito a mi manager, que de niño hurtaba la fruta del mercado y que en una ocasión ignoré a un perrito que se acercó a pedirme comida —negó con un simple movimiento de su cabeza,— un bad boy eso soy —lanzó inocentemente un guiño a su amiga— así que no debes sentirte mal por hacer que me preocupara, no es tu culpa que sea un exagerado.  

Soltó una carcajada pura, incluso debió llevar sus manos al vientre el cual empezó a doler de inmediato, todo su cuerpo era gobernado por el dolor— no es tan mala como parece, es una mujer bastante dulce —lo era, al menos con él, tenía un lado protector que el solista disfrutaba,— lo juro, no volveré a quedarme hasta tarde —colocó su mano derecha sobre su pecho y la alto alzada al aire haciendo así un juramento de que nunca más volvería a sobre esforzar su cuerpo, llevarlo al límite no era sano— no creo ser el solista más valioso de RCKSTR, pero gracias, me basta con que tú y Lulú lo crean.

Al final se dejó convencer y dejó que la chica se aferrara a su brazo, sintiendo de inmediato una pequeña punzada en su estómago la cual relacionó con hambre, no creía que fuera por tal cercanía entre ambos cuerpos, llevaban tanto tiempo juntos y era la primera vez que experimentaba algo así aunque justo esa noche podía jurar que su bailarina favorita lucía asombrosamente atractiva, crecería y se convertiría en una mujer hermosa, sí, eso era— me pondré celoso —susurró por lo bajo y le abrió la puerta para que entrara primero— ¿qué deseas comer? Me acaban de pagar así que mi tarjeta esta al tope, podemos mal gastar en lo que queramos —dijo mientras terminaba de recoger sus cosas, dado su aspecto terminarían en algún local cercano a la empresa pero eso era lo mejor, la comida de la calle— sólo avisare a Lulú —había sacado su teléfono y empezó a escribir un mensaje para la mujer.
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por Liu Mei Qi el Mar 29 Mayo 2018, 06:50
MeiQi supuso que Bin, siendo tan él, era incapaz de ver que esas acciones que él mencionaba pesaban lo mismo que una pluma comparadas con las que ella lo había visto hacer. En más de una ocasión ella fue testigo de la bondad del contrario, pero supuso que él no iba a escucharla. Por eso mejor calló y meneó la cabeza una y otra vez; pelear con el solista era un caso perdido, era un milagro si una vez ganaba la batalla. —Eres el peor Mister Bin Ill— entrecerró los ojos, siguiéndole el juego.  —La verdad es que ambos somos unos exagerados. Pero dejémoslo así porque entonces nunca terminaremos de echarnos la culpa y pedir perdón. — No quería pasar la noche en el pasillo, disculpándose y perdonándolo, al fin y al cabo lo peor había pasado y ya no había nada más que discutir. Al final de todo, ambos estaban bien.

No quería juzgarla, de hecho no debía hacerlo, pero tenía un rostro serio bastante temible y lamentablemente era el único que le conocía. Si pudiese tener la oportunidad de convivir con ella, quizá vería lo que Bill. —Te creo, en que ella es dulce y que no volverás a cometer este terrible crimen. — asintió, sin embargo señaló la nariz contraria solo para pronunciar: —Si rompes tu promesa se caerá tu nariz. — amenazó, aunque su torpe amenaza no serviría de nada. De igual, confiaba en él y sabía que de ahora en adelante tendría un poco más de cuidado con su salud. Le golpeó ligeramente el hombro y bufó. —Deja de ser tan humilde, eres muy valioso y famoso. ¿Sabes cuantas chicas me han pedido una foto tuya de cerca? Eish—no las culpaba, Bin era un hombre guapo, muy amable y sumamente talentoso…¿Quién no caería rendido a sus pies?

Iba a preguntarle si se sentía mal, pues podía sentir la tensión emanar de su cuerpo, sin embargo sus palabras cortaron provocaron que se olvidara de lo que iba a decir. —¿Mal gastar? Oh perfecto. Entonces vayamos por carne, la necesitamos para recuperar nuestras energías. ¿A dos calles está un BBQ no? —Se emocionó y se le hizo agua la boca pensar en aquella deliciosa carne. No quería abusar de la cartera de su amigo pero, si él se ofrecía entonces no iba a negarse. Entró a al salón de ensayos y tomó sus cosas, colgándose la mochila y poniéndose su gorro. Miró al contrario y negó sonriente. —Adelante. Te espero. Igual tengo que reportarme.— de su mochila sacó su celular, notando dos mensajes de su hermano mayor, chasqueó la lengua y decidió ignorarle por un momento, primero tenía que avisarle a su amiga su paradero.  [Llegaré tarde, termino de practicar así que no te preocupes<3] envió, y a los pocos segundos recibió un simple OK. No le molestó, la otra seguramente estaba ocupada con sus propias cosas y, de entre las dos, Mei siempre fue más afectuosa. Finalmente envió un simple mensaje a su hermano. [Lamento no hablarte en todo el día, llamo temprano<3<3] y guardó el celular, pues el mayor seguramente lo veía hasta el día siguiente. Se giró entonces en busca de la figura del solista, y sonrió al tenerlo cerca.  —¿Estás listo? — preguntó, aunque si estaba ahí parado era obvio que ya había terminado.

Sus ojos, fijos en el rostro ajeno, se dirigieron hacia su cabeza e hizo una mueca al notar como unos mechones rebeldes arruinaban su buena imagen. Fijando bien su mochila al hombro, se puso de puntillas y estiró los brazos para acomodar su cabello. —Buuuu, mira ese cabello. Ojalá no te reconozcan, pero si lo hacen, tienes que verte bien. Incluso bajo una gorra. — miró a su alrededor, no encontrando una gorra que perteneciera a él. Era peligroso que saliera así como así, por lo que tomó su propio gorrito y se lo puso al mayor. —Todo perfecto…¿Nos vamos ya?— Le tomó nuevamente del brazo, jalandole en dirección al pasillo con una enorme sonrisa en su rostro.
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por Rok Bin Il el Lun 04 Jun 2018, 02:04
— Lo sé, sé que lo soy, he vivido con ese remordimiento en mi cabeza toda la vida —colocó su mano sobre su pecho y haciendo uso de sus clases de actuación dramatizó un poco aunque al final soltó una carcajada suave y contagiosa— me parece bien, pero para que quede claro, yo tuve la culpa —susurró al final y para evitar algún tipo de represalia se alejó unos cuantos centímetros del cuerpo femenino.

Corrió a ocultarse la nariz y acto seguido negó con un movimiento lento de cabeza— no puedes condenarme de esa manera, mi nariz es perfecta —soltó con aire narcisista— es mi principal atractivo, gracias a ellas mis fans creen que soy apuesto —en un fallido intento de seducción pasó sus dedos entre los mechones de su cabello, pero al final terminó sintiéndose cohibido por esa acción y aún más por la mirada de su compañera ¿desde cuándo esos ojos le inquietaban tanto? Creyendo que se debía al cansancio dejó ese tema para después, quizá en otra ocasión cuando estuviera más animado y menos deshidratado encontraría la respuesta a ese nuevo fenómeno que ocurría cuando Mei estaba a su lado— no lo hago con esa intención, lo juro —se apresura a aclarar la situación— las personas creen que mi conducta es sólo una fallada, que en realidad soy una persona déspota por eso no me gusta que me vean como alguien bondadoso o humilde, solo soy yo, Rok Bin Il —finalizó con una sonrisa, tampoco se apenaba de ello, su personalidad era un claro ejemplo de la educación que en casa había recibido, sus padres siempre predicaron con el ejemplo, de ellos aprendió todo— de hecho me sucede algo muy curioso, las personas creen que vengo de una familia de recursos bajos, se sorprende al enterarse que mis padres son dos músicos reconocidos en el extranjero, es raro ¿no crees? Qué relacionemos la humildad con la pobreza —observó por un instante a la bailarina y sin evitarlo se sonrojó al percatarse que había hablado de más— lo lamento, no quería ponerme pesado, dejaremos ese tema para después ¿te parece?

—Carne será —
soltó animado, en esos momentos la carne le parecía un excelente platillo para recuperar energía. Al igual que ella mandó un corto mensaje a su manager, “terminé de practicar, iré a comer”, así de simple, recibiendo como respuesta un “¿qué haces tan tarde ensayando?” sonrió nervioso al leer el mensaje, había sido descubierto— creo que me retracto, sí es de temer —mostró el mensaje a Mei, y después regresó el texto, en esta ocasión solo adjunto una carita apenada. Si merecía ser regañado por desobedecerla que lo hiciera al día siguiente, en ese instante no tenía humor de discutir— lis… —sus palabras se atoraron en la garganta al notar el cuerpo femenino tan cerca del suyo, no supo que responder o como reaccionar, su mente había quedado en blanco por culpa de la bailarina “te estas volviendo un viejo voluble”, se regañó a si mismo y después agradeció por la gorra— tranquila, dudo que alguien me reconozca con este aspecto —aceptó el agarre femenino y juntos salieron de la empresa, caminaron dos pequeñas cuadras antes de llegar al lugar que Mei le había mencionado, la encargada no se sorprendió al verlos, era común que los idols de RCKSTR frecuentaran el lugar.
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por Liu Mei Qi el Mar 05 Jun 2018, 08:11
—Podrás tener nariz de bruja y te seguirán amando. —negó mientras dejaba salir un largo suspiro, como si él realmente no supiera la clase de poder que tenía sobre las mujeres. Porque como él decía, su nariz, su rostro atractivo, era un punto principal de su fama, sin embargo había en él mucho más que admirar. Honestamente lo que ella más sentía atrayente del solista era su forma de bailar pues parecía hipnotizante una vez ponía un pie en el escenario y dejaba que la música guiara su cuerpo. Frunció los labios, ¿Qué era lo que ese hombre no entendía? —Y porque eres tú es que tienes muchos fans. Mira, deja de intentar romper nuestras ilusiones sobre tu persona, y sí me incluyo en tu club de fans. —Y le miró, desafiante, indicándole que no debía intentar corregirla o discutir con ella pues no iba a ganar. MeiQi podría enumerar todo lo que hacía Rok Bin Ill para ganarse el amor y apoyo de tantas fans y lamentablemente podría llevarse toda la noche, por lo que era un tema que no quería tocar, no cuando había carne esperándolos.

No se esperaba dicha confesión tan repentina, pero no le molestó ni le incomodó. Al contrario, Mei se sintió especial de escuchar algo más profundo por parte de su compañero. —Descuida, de hecho es muy interesante ese análisis y por supuesto que debemos hablar de ello después. Será nuestro momento de ponernos serios. —Con gusto le escucharía, si él necesitaba un par de oídos entonces ella estaría ahí para él.

Miró el mensaje y una sonrisa apareció en su rostro. —Yo hubiese preguntado lo mismo. Qué bueno que te regañe. — sacó la lengua de manera infantil. Su manager estaba en todo su derecho de preocuparse y regañarlo, ese hombre les sacaría canas verdes a ambas. Admitía que bajo la gorra y bien cubierto, Bin podía pasar como cualquier otro chico común y corriendo que salía con su amiga o novia a cenar. Parpadeó un par de veces, intentado procesar lo que estaba pensando y luego se maldijo, ¿Qué demonios estaba pensado? Negó y prefirió ignorar lo que acaba de suceder en su cabeza, enfocándose mejor en contestarle a Bin Ill. —Eso dices, pero algunas fans tienen un sexto sentido. Yo no sé cómo le hacen pero me sorprenden…la verdad es que yo podría andar con un Idol en un autobús y ni me daría cuenta. —Era despistada, no podía negarlo ni aunque quisiera pues ella solita se echaba la soga al cuello.

Se dirigieron hasta el restaurante y, Mei podía ser descrita como la perfecta imitación de Koda en tierra de osos con sus pasos acompasados por un ritmo alegre y una sonrisa incomparable. Saludó con efusividad a la encargada, a quien conocía de un par de visitas que había hecho anteriormente con toros bailarines. Se dispuso entonces a buscar la mejor mesa para ambos y la encontró casi de inmediato. Aprovechando el agarre que aún tenía en el mayor, le apretó el brazo y señaló el lugar que habían captado su atención.  —¿Te parece bien ese lugar? Creo que nos da la privacidad que buscamos. — estaba lejos de las ventanas y más cerca de donde preparaban la comida y la carne. Sin esperar más, le tomó le brazo y lo guío hasta allí. La encargada les siguió llevando los menús en la mano y esperando por su pedido, por supuesto, Mei no tardó casi nada en saber lo que quería. —Pediré esto y esto. Y un enorme refresco. —  Por mucho que su amigo le permitiera aprovecharse de su cartera, Mei decidió no abusar y solo pedir dos platillos de carne de res con sus respectivos acompañamientos. Además lo bueno de ese restaurante es que los acompañamientos parecían interminables y, como cualquier otro restaurante bbq dejaban cocinar la carne al gusto.  —Me niego a que mi noche de carne sea interrumpida. — puso la mano sobre su frente y la otra en puño, la alzó hacia el techo, importándole poco lo que Bin o la encargada pensaran de ella. Bueno, Bin ya debería estar más o menos acostumbrado a sus raras expresiones o actos y si no pues entonces era bueno momento para irlo haciendo.
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por Rok Bin Il el Dom 10 Jun 2018, 04:20
Dejó salir una carcajada al natural, esas que mágicamente hacían desaparecer sus ojos dejando en su lugar dos finas líneas de pestañas gruesas y oscuras— ¿nariz de bruja? —había encontrado divertido el comentario de la femenina a quien ahora veía con gesto tierno. Le sonrió y acarició su cabello con suavidad mientras la escuchaba hablar, en ocasiones se preguntaba el cómo era posible que de esos pequeños labios pudieran emanar tantas palabras, cómo lograba hablar sin trabarse o ahogarse, eran maravillosos; los labios femeninos le eran fascinantes ¿y tentadores? Se dio cuenta que era la primera vez que los veía a detalle, pequeños y rosados, se movían sin parar y eso le provocaba unas granas inmensas de acallarlos ¿qué tan suaves eran? Se preguntó sumergido en la confusión “olvídalo”,  la palabra retumbó en su cabeza además de hacerlo sentir culpable por experimentar ese deseo momentáneo ¿en qué estaba pensando? Mei era su amiga, una de sus bailarinas principales y sobre todo, menor que él no podía verla de ese modo. Finalmente sonrió aún apenado por lo que acababa de ocurrir— ¿pertenecer a mi club de fans? Vaya, es un honor saber que tengo a una seguidora tan linda —acto seguido posó su mano sobre la cabeza femenina y alborotó el cabello azabache de su amiga.

— Es aterrador —dijo tras escuchar el comentario sobre los fans que Mei acababa de hacer— pero después de un tiempo te acostumbras a ellos, claro que no todo es miel sobre hojuelas —susurró al recordar que tiempo atrás él había sufrido demasiado por culpa de sus seguidores y por quienes no lo eran; insultado por su origen chino y perseguido al grado de terminar en el hospital, sí, había sido una época difícil para él, los recuerdos de ese incidente seguían muy presentes en su cabeza, jamás olvidaría la cara de preocupación de su padre y las suplicas de su madre porque dejara el mundo del entretenimiento. Sin embargo, y después de un año seguía dentro de ese mundo, su mundo— los fans pueden ser demasiado intensos, lo he experimentado en carne propia pero con el tiempo aprendes a sobrevivir a ello y a evitarlos, hay demasiados trucos que usamos para evitar ser vistos —le susurró como si aquello fuera un peligroso secreto— bueno, eso no me extraña, eras una mujer demasiado despistada pero…, creo que ese es tu mayor encanto —le fue imposible finalizar ese comentario con un sonrojo sobre sus mejillas ¿por qué la estaba halagando tanto?

Afortunadamente llegaron al establecimiento de comida y pudo olvidarse de esas dudas, el olor a carne despertó su estómago el cual empezó a rugir con furia, estaba hambriento y reclamaba por ser alimentado. Dejó que ella eligiera en primer lugar— lo mismo que ella —le dijo a la mesera a quien le regaló una sonrisa tímida, la chica se fue casi corriendo con las mejillas sonrojadas por culpa del solista— ¿qué haces? —observó entre curioso y divertido la expresión de Mei— van a pensar que estás loca —bromeó mientras la le regalaba una mirada cariñosa—  oh por cierto, mañana puedes quedarte a descansar, no tendremos ensayos, al parecer me la pasaré visitando algunos programas de radio y visitaremos a un CEO —, su sonrisa se alargó cuando vio que la mesera se acercaba con sus pedidos.
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por Liu Mei Qi el Jue 14 Jun 2018, 05:40
Mei se ruborizó y ocultó su vergüenza y nerviosismo tras una sonrisa. No era una persona vanidosa pero no era la primera vez que alguien le llamaba linda o con cualquier adjetivo que halagara su belleza –una que honestamente era muy normal, conocía mujeres y hombres más bellos por mucho- pero siempre lo tomaba como un simple halago. Esta vez, sin embargo, sintió algo de timidez y sorpresa ya que no se esperaba un comentario así de Bill. —Pero qué cosas dices. — le golpeó el hombro una vez su piel adquirió su color normal. —Tienes un millar de seguidoras mucho más bonitas que yo. — Y las había visto o las conocía bien. Incluso hasta tenía que admitir que sentía algo de celos de ellas pues parecían muñecas de porcelana. Quizá Bill no lo sabía.

A Mei lo que más le aterraba de la vida de Idol era ese amor y odio enfermizo que algunas personas podían desarrollar. Ella entendía que a veces una persona talentosa, increíble y atractiva podía suponer tu amor soñado pero a fin de cuentas eran personas comunes y corrientes con todo el derecho de tener sus vidas y vivirlas a su modo. Tampoco había necesidad de odiarlos por pequeñeces, porque simplemente eran humanos y cometían errores…como todos. Por eso mismo respetaba a todos esos Idols que sabían lidiar con la presión de los fans, fuese positiva o negativa. Como Bill. —Supongo que después de tanto tiempo y tantas cosas, ustedes comienzan a acostumbrarse y ser más fuertes…e igual a hacerse de mañas.— hace mucho había leído sobre el chino y los comentarios que rondaban sobre él y pese a todo, él continuaba haciendo lo que más le gustaba. Era un ejemplo a seguir. —Dime, ¿Algún día me revelarás esos trucos? — preguntó con curiosidad, en un susurro. Se echó una carcajada y negó de inmediato con ambas manos. —¿Encanto? Ay Bin, me vas a matar…muchas personas no opinarían lo mismo que tú. Ser despistado en una maldición, no notamos lo que tenemos frente a nuestra nariz. —  Su hermano, por ejemplo. El mayor de los Liu siempre le reclamaba por no notar lo más obvio.

—Meh~ que piensen lo que quieran. — No le interesaba, no tenía nada que ocultar ni de qué avergonzarse. La noticia del contrario fue inesperada pero no era algo inusual. Su trabajo requería esa clase de salidas y horarios repentinos e irregulares, y Mei tenía que recordar que no debía acostumbrarse tanto a su presencia. Por alguna razón, aquello fue un trago amargo para la menor. Carraspeó y logró que la mueca que intentaba salir de sus labios se convirtiera en una sonrisa mecánica. —¿No te veré mañana? Ouch, mi día empezará muy mal sin verte. — no mentía, después de todo tenía planeado ir a la empresa temprano y ahora, haría un cambio en su agenda. —Pero mucha suerte mañana…por favor cuídate mucho. — cruzó los dedos y le miró, esperando que tomara en cuenta sus palabras y que lo apoyaba desde lejos.

La comida llegó a su mesa y Mei tan solo pudo saborearse y agradecer suavemente por los alimentos antes de comenzar. Empezó a partir a carne y condimentarla a su gusto, pero pronto lo miró de nuevo cuando dejó que se enfriara un poco su comida. —Espera…¿Programas de radio? Dime a qué hora para estar pendiente. Debo cumplir con mi deber como buena fan. — mientras limpiaba el departamento podría aprovechar para estar atenta a la radio, era lo menos que podía hacer. —Llamaré si puedo. — le advirtió, y ojalá recordara hacerlo y que su llamara fuese atendida para poder jugarle una broma al mayor.
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por Rok Bin Il el Lun 18 Jun 2018, 04:55
Sonrió victorioso al notar la reacción de la femenina, sin embargo aquella sensación se esfumó tan pronto la joven golpeó su hombro, llevó inmediatamente su mano al lugar agredido para comenzar a sobarlo, claro que, el golpe no le había dolido, sólo estaba dramatizando esa escena, la cual a su parecer lucía bastante linda todo gracias al sonrojo que Mei le acababa de regalar— podrás tener razón pero, no todas mis admiradoras son tan buenas bailarinas como tú —se acercó lentamente a ella y cuando ambos rostros estuvieron a pocos centímetros de distancia lanzó un ligero golpe a la nariz femenina para después echarse a reír por culpa de su propia acción— además, tú no eres bonita, creo que eres muy guapa. No sé, quizá se deba a que ambos somos chinos —terminó encogiéndose de hombros y dejando aquel tema de lado, temía que si continuaba con eso despertaría sentimientos que hasta el momento tenía prohibidos, no podía, tristemente no podía darse ese lujo, mucho menos arrastrarla a ella a esa red de comentarios venenosos y peligrosos, lo mejor para ambos era mantenerse en la línea de la camaradería y compañerismo; amigos. Él era un idol y ella su bailarina principal, no había lugar para más en esa relación, o eso era, lo que quería creer.

La escuchó con atención, aunque una parte de sí mismo se encontraba vagando entre sus pensamientos, él no se sentía tan grandioso como lo hacían ver, no se veía así mismo como un idol famoso o alguien merecedor de halagos, simplemente disfrutaba de hacer lo que más le gustaba; cantar y bailar— lamento decepcionarte pero no hay tal cosa —soltó al final— no tengo trucos ni nada similar, los comentaros me hieren, siempre lo harán pero con el tiempo aprendes a ignorarlos, vives con ellos —la observó por breves segundos— el mundo de la música es peligroso, muchos no soportan la presión y terminan desertando. Yo, no sé, creo que he soportado bien porque estoy en buenas manos, Lulú y los CEO me dan su apoyo y eso es bueno —aceptó al final, sí no fuera por ellos su carrera hace mucho tiempo que hubiera terminado.

Agradeció cuando la comida llegó y no se hizo del rogar, tan pronto tuvo los palillos en su mano comenzó a comer como perro hambriento, pasar tantas horas entrenando le habían dejado un hambre feroz la cual intentó saciar— lo siento, desconozco esa información. Es Lulú quien lleva mi agenda, ella me dicen a donde iremos y como debo comportarme —bebió un poco de refresco para pasar la comida— pero prometo que, tan pronto conozca a que radio iremos te mandaré un mensaje para que puedas sintonizarla, te mandé un saludo especial —soltó un guiño a la menor antes de colocar por breves segundos su atención en la carne— ¿Acaso no son Yong y Min? —posó su atención en la silueta de dos chicos que acababan de entrar, los reconoció de inmediato, era dos de sus bailarines masculinos— lo son —alzó la mano para llamar la atención de los recién llegados.
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por Liu Mei Qi el Vie 22 Jun 2018, 05:40
¿Por qué se acercaba tanto? Mei intentaba mantenerse recta y con un rostro neutral pero, al tenerlo tan cerca comenzó a fruncir el ceño en confusión y sus mejillas empezaron a sonrosarse. De cerca era mucho más atractivo y eso le intimidaba…además, de verdad quería saber que pasaba en la mente de él para invadir así su espacio personal. Él no era tan atrevido, no como ella. Se respingó ante el toque en su nariz y, in dejar de mirarlo, llevó sus dedos a su propia nariz. Había sido algo extraño, pero muy adorable, más cuando él reía de esa manera. Le sonrió. —Debe ser eso, la sangre nos llama. — bromeó, sin agregar nada más y esperando que el sonroso en sus mejillas no fuese tan notorio. Era vergonzoso, ya que era más común que ella lograse avergonzarlo o ponerlo tímido, pero ahora los papeles se habían invertido.

Bill era un hombre excepcionalmente honesto, le fascinaba escucharlo hablar con tanta sinceridad sin pena alguna de admitir que la vida de Idol era difícil, que había pasado un mal momento, pero que eso no lo detenía. No todos soportaban las malas críticas, y él, aunque seguramente cavilaba y era lastimado, seguía levantándose y dando la cara en el escenario. Era un verdadero artista. —Me alegra escuchar que a pesar de todo no te das por vencido. Y bueno, ya sabemos que siempre hay gente que va a hablar de lo que no sabe y esos no son fans. — como él decía, era peligroso. Un día te amaban y al otro no y cada cosa que hacías parecía ser un error mortal o algo para aplaudirte. Suspiró, pensando en lo mal que Bin la pasaba algunas veces. —También es bueno saber que tienes a gente apoyándote. Ahora también anótame en la lista, que cuando lo necesites ahí estaré. — Quería estar ahí para él porque después de pasar tanto tiempo juntos, ahora eran buenos amigos y los amigos se apoyaban en los momentos difíciles. La comida frente a ellos les distrajo, y cuando el olor a carne llenó sus fosas nasales se dio cuenta de lo hambrienta que estaba. Comenzó a comer, sazonando a su gusto sin preocuparse por la presencia masculina. Ella tenía hambre y él debía disculpar sus modales. Asintió mientras comía los vegetales que complementaban el platillo. Era normal que los idols no estuviesen al tanto de los detalles, pues la empresa y los managers se encargan de eso. —Le preguntaría a ella, pero miedo. Así que mejor esperaré a que tú me avises. —no, no todavía no podía cruzar esa línea de confianza con Lulu, como él le llamaba. —Oh por dios será tan genial. — Sin poder evitarlo se emocionó ante la idea de ser nombrada en la radio y dejó los palillos sobre la mesa para aplaudir.

—¿Yong y Minnie? — ante la mención alzó rápidamente la vista, encontrándose con las figuras de los dos bailarines y sus muy buenos amigos. Al verlos, ambos chicos se acercaron a saludarles, uno de ellos, Min, decidió sentarse junto a ella.  No le importaba, eran bastante cercanos pues él había sido muy amable con la joven china cuando había ingresado a las filas de la empresa. —¿También estaban hambrientos? — su mirada se dividía en tres, en el chico a su lado, Yong quien estaba parado junto al otro y en el solista. —Siempre. — Mei, rió, y tan solo le dio un leve empujón al mayor antes de alimentarlo con un pedazo de carne. —Los extrañé en la práctica de la mañana. — Ninguno de los dos había asistido al otro ensayo, pero supuso que tenían que bailar con otros grupos, después de todo la empresa siempre estaba ocupada.  —Perdón Meimei, pero no te podrás librar de nosotros después. — Min reclamó extendiendo sus brazos y atrapándola entre ellos.

Tan solo escuchó la risa de sus compañeros al verla intentar librarse del abrazo. Buscó entonces socorro en el mayor de todos. —Me está aplastando…¡Sálvame! — miró a Bin, haciendo un puchero y estirando su mano libre hacia él suplicante para que le ayudara.
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por Rok Bin Il el Lun 25 Jun 2018, 02:32
Se sintió feliz, más de lo normal tras escuchar la promesa que Mei le acababa de hacer, sonrió a la joven y con un movimiento agradeció su apoyo, estaba seguro que lo necesitaría, en algún momento de su carrera necesitaría que alguien lo escuchara sin la necesidad de opinar. Claro, tenía  su manager con quien había logrado establecer una relación más allá de lo profesional, Lulú era su maestra, era quien establecida las pautas de comportamiento, quien lo regañaba cuando algo hacia mal y también le aconsejaba para no cometer el mismo error, pero era justo eso lo que la convertía en la persona menos indicada para expresar todo su sentir; temía que sí lo hacía la mayor buscara alguna manera profesional de solucionar el problema, porque ese era su trabajo, quitar los baches que se fueran presentando a lo largo de su carrera. Mei en cambio, se mostraba como un alma neutral, alguien con quien podía bromear de lo que fuera sin miedo a ser juzgado, que podía exponer frente a ella sus problemas con la confianza que quedarían resguardados en la memoria femenina— gracias — sonrió—  lo tendré en cuenta, igual sabes que puedes confiar en mí, sólo basta una llamada —soltó seguro aunque por dentro sabía que no podía prometer algo como eso, su carrera no se lo permitiría.

— ¿En serio da tanto miedo? —se sorprendió por la imagen que su manager en ocasiones podía dar, era cierto que en determinados casos Lulú daba un poco de miedo, pero en el fondo era una chica dulce, bastante maternal; al menos él se sentía cómodo a su lado— pero te evitaré esa aterradora experiencia, yo mismo te haré saber en qué radio estaré.

Sonrió a los recién llegados a quienes hizo una reverencia tan pronto se posaron a su lado. Se mantuvo en silencio, escuchando entretenido la discusión de ambos chicos, Bin conocía la buena relación que existía entre los bailarines, después de todo ellos dos eran parte de su elenco especial, fue el mismo Bin quien los entrenó cuando recién habían llegado a RCKSTR. Mantuvo su sonrisa hasta ese incomodo momento donde Min abrazó a Mei, se sorprendió por esa reacción de su cuerpo; de pronto el hambre se esfumó y su cuerpo se tenso ¿por qué? Era la pregunta que se estaba haciendo.
Observó a Mei y la mano que le extendía pero fue incapaz de tomarla, simplemente la ignoró y desvió su mirada a Yong quien aún estaba de pie— deberías sentarte —se recorrió para dejar que el bailarín se sentara a su lado y acto seguido le ofreció un poco de comida— ¿No les molesta que compartamos mesa? —soltó el chico— claro que no, sólo venimos a comer después de haber entrenado ¿verdad Mei? —preguntó a la femenina pero sin atreverse a mirarla, no podía y desconocía la razón— aunque quizá debamos pedir un poco más de comida, adelante, yo pagaré —le dijo a los recién llegados— Bin Il es el mejor —expresó el chico que aún abrazaba a la femenina.
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por Liu Mei Qi el Miér 04 Jul 2018, 09:03
Había sido muy sencillo volverse cercanos, la nacionalidad, el baile, las personalidades…de alguna manera ambos encajaban perfectamente el uno con el otro. No se trataba simplemente porque Mei era una mariposa social o porque Bin era una persona sumamente amable, no, se trataba de algo más que no podía descifrar aún y que honestamente no importaba ya. Lo que realmente importaba era que se tenían el uno al otro y podían charlar por mil horas, sobre cualquier cosa, y se escucharían atentamente, estarían ahí  el uno para el otro. —Siempre he confiado y confiaré en ti. — casi desde el primer instante en conocerse, la joven sintió una indescriptible confianza hacia él y con paso del tiempo ésta tan solo había crecido más y más.

La imagen de la manager de Bin pasó por su mente y de manera instantánea sintió un escalofrío. Una parte de ella decía que tan solo estaba exagerando pero, la mujer cuando se le sostenía la mirada se era incapaz de mantener contacto visual por más de 3 segundos. No es que fuese mala, simplemente tenía un aura imponente. —…solo un poco. Lo que pasa es que siempre tiene una expresión muy seria en su rostro y eso logra intimidarme un poco. — una vez le había saludado animadamente y aunque le había devuelto el saludo, lo había hecho con una expresión tan rígida que Mei casi se disculpaba por haber respirado el mismo aire. Por supuesto, demás trabajadores en la empresa le habían indicado que no era nada de qué preocuparse o asustarse, la mayor era así pero era una mujer bastante admirable y amable. Luego de verla interactuar con Bil su forma de verla había cambiado un poco.  —¡Mil gracias! ¡Mi héroe! — alzó las manos y luego las juntó sobre su pecho, batiendo las pestañas.

Mei Qi se llevaba de maravilla con todo el personal que trabaja en RCKSTR, en especial con los dos chicos que acababan de unírseles. Ambos le habían ayudado bastante en sus primeros días en la empresa, indicándole donde podía ir y a donde no, sobre los grupos y trabajadores e incluso sobre los buenos lugares cercanos para comer. Eran como otro par de hermanos mayores pues aunque muchos, por su cercanía, insistían en que sería pareja de uno o de otro, ella no podía verlos con otros ojos. A la joven china realmente no le molestaba el abrazo del contrario, estaba acostumbrado a ello, sin embargo para molestarlo buscó zafarse y la ayuda de Bin. Ante la inexistente reacción por parte del mayor, Mei se quedó paralizada. ¿Acaso la había ignorado? No, no debía hacerse esa clase de ideas, quizá tan solo no le había entendido. Ahora fue ella quien ignoró el malestar en la boca de su estómago y sonrió forzadamente a sus acompañantes. —Sip, entrenamos hasta tarde y nos estábamos muriendo de hambre. — agregó, pero su comentario fue tirado a la basura por la emoción que provocó la declaración de Bin. Fueron atendidos nuevamente por la mesera y Mei frunció el ceño ante las peticiones de sus amigos. —¡Hey! No abuses de su confianza…obviamente es el mejor pero después tendrás que pagárselo. — reclamó, apretando el brazo que aún le sostenía. Min tan solo la pegó más a su cuerpo mirándola con sorna. —¿Y tú? ¿O acaso eres la consentida? — su rostro adquirió el color carmín y le dio un codazo en las costillas, pero su golpe tan solo fue recibido con un quejido y más risas. —No soy la consentida de nadie. — indignada se cruzó de brazos mirando a otro lado, no quería ver el rostro de Bil. —Claaaaro. — Yong, con su estúpida sonrisa y tono burletón logró que se sonrojara más. ¿Por qué sus amigos tenían que avergonzarla así? Los rumores de que el solista tenía cierto favoritismo con ella rondaban desde algunas semanas ya y sus amigos en lugar de ayudarle a aclarar el asunto, solamente lo agraviaban más. Por supuesto que Bil no le favorecía en nada, su amistad era muy aparte del área profesional y eso todos lo sabían. El corazón comenzó a palpitarle con fuerza y Mei entró en pánico. Min, quizá sintiendo como se tensaba bajo sus brazos, quiso aligerar el ambiente. —Ah, pero si eres mi consentida. — el bailarín restregó su mejilla contra el cabello femenino y la otra no hacía más que intentar separarse.  —IUGH, ya suéltame. — comenzó a incomodarse, por el tema, por su amigo y porque Bil seguía ahí frente a ellos. No quería que les viese así y pensase otras cosas…suficiente tenía ya en la bolsa para que una confusión pudiese surgir.
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Liu Mei Qi

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por Rok Bin Il el Jue 12 Jul 2018, 05:31

Terminó poseído por un suave sonrojo tras escuchar las palabras de Mei. Bin era conocido por ser un chico sumamente amable y sociable a quien podías acudir en busca de consejos, muchos decían que tenía un aura demasiado paternal y por eso era querido por muchos, sin embargo, escuchar a su bailarina expresarse de esa manera le fascinó, más de lo que debía; la idea de haberse ganado su confianza era algo que su corazón no podía soportar, éste se aceleró provocando que una sonrisa nerviosa se delineara sobre sus labios,— me alegra saber eso —confesó por lo bajo— debes saber que soy un chico posesivo así que espero ser el único que tiene ese privilegio —sin pensarlo y con ayuda de la amistad que les unía pasó su brazo por el cuello femenino acercándola de ese modo a él para después alborotar el cabello de su amiga con la mano libre eres todo un romántico, se regañó así mismo antes de liberarla.

Echó a reír por culpa de lo dicho, sí, sabía que Lulú podía ser de temer, pero cuando se le trataba lograbas encontrar a una hermosa mujer, trabajadora y sensible— no te lo tomes personal, muchas de las veces cuando tiene esa expresión sobre su rostro es por dos razones; la primera, discutió con su esposo o 2, yo la hice enojar, casi siempre es la segunda opción —asintió con un movimiento de su cabeza a sus propias palabras pero se detuvo de golpe cuando la menor lo llamó héroe, soltó una sonrisa nerviosa y desvió la mirada para evitar el contacto visual con ella, temía que si lo hacia sus mejillas volverían a sonrojarse, eso podría llevar a un mal entendido con la bailarina, cosa que deseaba jamás pasara, apreciaba cada minuto que compartía con ella que la simple idea de no hacerlo nunca más le provocaba una sensación de vacío en su estómago— estás exagerando —intentó restar importancia a la expresión usada por ella— no soy un héroe, además, me gusta más ser el villano, creo que me pega más la imagen de chico malo —bromeó antes de sumergirse en la reflexión— ahora que lo pienso, nunca he tenido ese concepto,  siempre he sido un chico dulce, romántico o sensible…., pero jamás malo ¿crees que me vendría bien un cambio de concepto?

Negó rápidamente tras escuchar a Mei regañar a los otros dos, al solista de RCKSTR no le importaba mucho el tener que pagar una cuenta considerablemente elevada, tampoco les cobraría lo consumido porque invitarlos a comer era lo menos que podía hacer por sus bailarines— No, no, chicos no se priven, pueden pedir lo que sea —comentó en voz elevada para que los tres escucharan pero lo que no pudo predecir fue el comentario que uno de los chicos hizo ¿tan obvio era? Desvió sonrojado la mirada y prefirió mantenerse al margen de esa situación, después de todo ellos sólo estaban bromeando, no tenía por qué tomárselo tan en serio ¿verdad? Eran simples burlas de compañeros— Vamos, todos saben que eres la consentida —alzó la mirada hacia Yong— ¿hay rumores? —soltó preocupado, éste sentimiento se acrecentó cuando ambos chicos afirmaron con la cabeza— ¿no sabías? Entre los bailarines se corre el rumor de que Mei es tu consentida, incluso dicen que algo hay entre ustedes —sorprendido por el descubrimiento posó su mirada sobre la mencionada ¿por qué no le había comentado nada a él? ¿no acababa de decirle que confiaba en su persona? Al final soltó un suspiro hondo y mordió nervioso su labio inferior— pero tranquilo Bin, todos sabemos que eso no puede ser posible, la mayoría cree que te haces una excelente pareja con Min Yu —soltó una carcajada al escuchar el nombre de la cantante quien era de su misma edad y una de sus mejores amigas— vaya, ustedes sí que se divierten a nuestras espaldas — .bromeó para aligerar un poco el ambiente.
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Rok Bin Il

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por Liu Mei Qi el Jue 19 Jul 2018, 08:22
La cercanía y las palabras del mayor le dejaron sin habla, sin saber cómo reaccionar. Decidió asentir mientras ocultaba su sonrisa tras la mano, o más bien lo rojas que se habían puesto sus mejillas ante el contacto. A Mei nunca le había incomodado el contacto con las personas, más con aquellos que consideraba sus amigos, pero con el solista, desde cierto tiempo, se ponía nerviosa. Tal vez se debía a que él siempre serio y respetuoso, la tomaba por sorpresa con sus delicados o juguetones toques. A lo mejor había más motivos, pero Mei no quería pensar más en ellos y que su rostro la delatara.  

—¿Es casada? Oh…se ve muy joven. — Ante la nueva información sobre la manager, no pudo ocultar la sorpresa. Claro, cada quien decidía cuando casarse pero, a los ojos de la joven, la mujer aún era joven. Bueno, eso no era de su incumbencia.  —¿La haces enojar? ¿Tú puedes hacer enojar a alguien? — buscó su mirada mientras sonreía, divertida y encantada de verlo tan avergonzado. Ella siempre lo diría, el mayor era simplemente todo un caballero y a veces ese tipo de cosas eran difíciles de creer. No, podía exagerar, pues tan solo decía lo que veía, aunque a él le costara creerlo. ¿Bin el villano? ¿El chico malo? Ahora que se ponía a pensar, con lo que él estaba diciendo, no era una idea tan descabellada. —Es cierto…aunque en “Bastarz” tenías un aire de bad Boy y te luciste. Rompiste millares de corazones con esa mirada, aún la recuerdo. — se había quedado impresionada con ese lado del solista: sensual y agresivo, que simplemente te dejaba boquiabierta. Nunca podría olvidar sus presentaciones, inclusive hasta la fecha en ocasiones veía los vídeos en internet.

Hizo un puchero, ¿Por qué Bin era tan bueno? Claro, sus amigos no se estaban aprovechando pero podía mal acostumbrarlos y eso no sería nada bueno. La situación entonces se tornó incómoda, y Mei se removió en su asiento ante la mención de los rumores sobre Bin y ella, nunca le dijo o preguntó al mayor si sabía algo al respecto pero por su expresión era obvio que se trataba de la primera vez que los escuchaba. Quería pegarles una patada a los bocones, y estaba a punto de reclamarles cuando la mirada de Bin se posó sobre ella. Se sintió pequeña y tonta.—Rumores de los cuales me encargo de aclarar, porque a fin de cuentas son solo eso, rumores. A veces les gusta imaginarse cosas raras. — por eso no le había dicho nada. Para no preocuparlo con esas banalidades. —Que nos llevemos bien no significa que hay algo entre nosotros. — miró a los dos bailarines, solo para aclarar las cosas.

¿Min Yu? ¿Con Bin? No le gustaba. No hacían tan buena pareja… frunció el ceño y se concentró en su plato dejando que la charla entre los varones fluyera. —Sí, Min Yu es una persona muy linda y seguramente se verían bien juntos. —Min insistió, feliz de que su Idola saliera en la conversación Y Yong tan solo le hacía segunda.  —¿Verdad? Hay un vídeo de ustedes en una entrega de premios y se que tienen buena química…¿Seguro que no son nada? Vamos, no diremos nada si nos cuenta. — más risas, más miradas inquisitivas y expectantes. No, Mei ya no podía aguantar más…y ni siquiera sabía qué. Se levantó abruptamente, olvidando que el otro muchacho aún le sostenía y por el movimiento tan repentino casi cae de la silla. Parpadeó, incomoda que la atención se hubiera puesto sobre ella. —Vuelvo enseguida, voy al tocador. — dio la excusa más simplona y rápida que apareció en su cabeza. Min le detuvo por la muñeca antes de que pudiese alejarse, fuerte y firme.— ¿Huh? ¿Estás bien? — Le sonrió, conmovida de que su amigo se preocupara pero también se sentía mal por haber tenido una reacción así, de la nada, y haberles asustado. Se soltó del agarre y alzó los pulgares, sin dejar de sonreír. —Pfff, Claro. No se acaben la comida. —y salió rápidamente al baño, evitando a toda costa la mirada de Bin.

Dentro, se miró en el espejo. ¿Qué demonios le estaba sucediendo?
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por Rok Bin Il el Dom 29 Jul 2018, 04:36

Fue capaz de detectar la incomodidad en los ojos de Mei debido a su espontaneo gesto, ni el sabía de donde nació tal atrevimiento, había sido un mero impulso que ahora le provocaba vergüenza y no de la mala, simplemente creía que el tacto de la joven era tierno. Sonrió un poco apenado, en qué estaba pensando, ella era su amiga, una muy querida, no tenía porque pensar cosas indebidas. Es por eso que se prometió a si mismo que nunca más invadiría el espacio personal de la bailarina sin antes solicitar su aprobación, por muy cercanos que fueran, por mucha confianza que hubiera entre ellos no debía olvidar que estaba tratando con una mujer, y las mujeres, según palabras de su madre, eran demasiado quisquillosas con la invasión a su privacidad. Además, de que un verdadero caballero jamás toma la mano de una dama sin antes pedirle permiso o eso era lo que sus padres le habían hecho creer hasta ahora.

Afirmó con un suave movimiento de su cabeza— aunque no lo crea, es casada —soltó a son de broma antes de dejar salir un pequeño suspiro— pero a veces pareciera que el casado soy yo, ella descarga más su ira sobre mi —su cuerpo se estremeció por culpa de la sensación que le causó imaginar el rostro de Lulú ensombrecido por la ira, era aterrador,— pero tiene su lado tierno, es muy maternal, al menos conmigo, muchos dicen que nuestra relación es madre-hijo, una madre posesiva que no dejará a nadie acercarse a su bebé —recitó de memoria el comentario del CEO— y sí, aunque usted no lo crea señorita —arrastró con suavidad, siempre que se trataba de Mei su tono de voz cambiaba inconscientemente por uno suave o dulce— Lulú suele enfadarse cuando hago algo que a ella no le parece, por ejemplo hace poco asistí a un evento donde tuve un pequeño roce con otro solista; casi me manda a decapitar cuando se enteró del altercado —dibujó una sonrisa tímida, aun así no se arrepentía de lo dicho a aquel ser tan despreciable.

— Oh, son solo rumores —repitió en voz baja e intentó con toda su fuerza ignorar la punzada de dolor sobre su pecho que ocasionaron las palabras de su bailarina favorita “no hay nada entre nosotros”, triste pero era la verdad además, Lulú jamás permitiría que él enfocara su atención en asuntos que no fueran los relacionados con su carrera— basta chicos, lo juro, no hay nada entre nosotros además, mi manager es capaz de encerrarme por meses sí se entera que ando perdiendo el tiempo con cosas de adolescente —dijo encodillando la frase— ella es ruda —soltó uno de los bailarines, Bin sólo afirmó con la cabeza antes de sobresaltarse tras el repentino movimiento de la femenina. La observó confuso, estaba molesta, lo pudo notar en su tono de voz pero ¿por qué? — ¿está bien? —preguntó a Min quien respondió con un encogimiento de hombros— debe estar en uno de esos días, esos que solo las mujeres tienen —soltó el otro joven— ya veo —susurró el solista antes de levantarse de su lugar— lamento dejarlos chicos, pero mañana debo madrugar, ustedes no se preocupen por la comida, la dejaré pagada, Y, díganle a Mei adiós de mi parte —hizo una reverencia a ambos antes de ir a pagar el pedido y salir del restaurante.
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por Liu Mei Qi el Dom 29 Jul 2018, 19:08
Con todo lo que Bin Il le decía, podía ver de inmediato cuan cercana y estrecha era la relación que tenía con su manager. Le parecía sumamente adorable y a la vez se sentía aliviada de que él tuviese a alguien tan responsable y protector como Lulú a su lado, pues era complementaria para su personalidad y lo mantenía a raya. ─Solo cuida de ti. Ahora la veré con otros ojos. ─Porque ahora, sabiendo todo lo que escondía la postura fría y firme de la mujer, simplemente no podía hacer más que admirarla y sentir un profundo agradecimiento por estar al lado de su amigo. Negó levemente, claro, era su trabajo pero, seguramente así como él la consideraba especial ella también a él y, en las vidas de los Idols, sabía que muy pocos tenían ese tipo de relación.

Todo era demasiado incómodo para ella. No entendía cómo es que la velada se había tornado tan catastrófica con unas simples palabras que, realmente, no debieron haber arruinado el ambiente. Sin embargo ahí estaban, los cuatro, con un silencio incómodo y dos pares de ojos evitando encontrarse. Huir al baño había sido la solución, cobarde y tonta, pero al menos le había servido para despejar su mente. Después de salir de uno de los cubículos, se miró en el espejo mientras abría el grifo y dejaba el agua caer sobre sus manos. ¿Por qué se estaba comportando así? No debería incomodarle pensar que Bin Il tuviese atracción por otras personas, tampoco debería dolerle la negación de los rumores entre ellos, no tenía por qué ponerse nerviosa al mirarlo…había muchas cosas que no debía hacer o sentir pero le estaban pasando. Se echó agua en la cara, ¿Qué demonios pasaba con ella? No era el momento para pensar, no cuando tres chicos esperaban por ella. Terminó de asearse y salió del baño, solo para encontrarse con dos figuras en la mesa nada más. ─¿Eh? ¿Dónde está Bin Il? ─ Miró a su alrededor, esperando verlo. Quizá había ido al baño.  ─Dijo que mañana tendría que madrugar, por eso se fue…pero ¡HEY! Nos pagó la comida. ─ Min, con la boca media llena, le informó, siendo ajeno al rostro de sorpresa y dolor que apareció en MeiQi.  

─…¿Se fue sin despedirse? ─murmuró por lo bajo mientras caía en la silla de manera pesada. Se había ido sin esperarle, sin avisarle, y aunque su amigo le había dado la razón… ella no podía creerla del todo. A lo mejor si estaba molesto y prefería no verla más, a lo mejor Mei había arruinado esos meses de amistad con el tema de esos tontos rumores o con sus acciones tan raras. ─¿Estás bien, Mei? ─ Yong le miraba, curioso y algo preocupado. Incapaz de soportar esa mirada, fingió una sonrisa falsa.  ─Ah, sí…perdón. Yong, ¿Qué pasó con la chica del Starbucks? ¿Ya conseguiste su número? ─ ante el cambio de tema, el chico se puso rojo y Min, quien había estado ocupado limpiando su plato, tragó rápidamente para soltar una carcajada y mirarles.  ─HAHAHA, Mei, te diré lo que hizo este tonto…ese día…─ mantenía la vista en Min, intentando escuchar la anécdota que tan animadamente le estaba contando pero, no lograba concentrarse. Su mente era un revoloteo de cosas que no le dejaban pensar con claridad ¿Por qué Bin Il se había ido así como así? ¿Estaba molesto con ella?  ¿Por qué le importaba tanto? ¿Qué sucedía con esa asfixiante opresión que sentía en pecho de tan solo pensar en el mayor? Bin Il había despertado muchas dudas y curiosidades, muchas emociones y no estaba segura si quería resolverlas y ponerles nombre de manera concreta.
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por Paparazzi el Vie 03 Ago 2018, 11:24

paparazzi!
¡Oh no! Los paparazzi han visto lo que ha sucedido... ¿Qué pasará ahora?

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