belladonna of sadness – mdj
NOTICIAS
26.11 RCKSTR Entertainment sigue sin aceptar nuevos empleados o idols en sus filas hasta nuevo aviso. ¡Salimos del hiatus!
22.11 Solamente se podrá acceder a METEOR, VYR, KSJ y MYP Entertainment comprando el item “Cuenta especial” ya que permanecen cerradas hasta nuevo aviso.
29.12 ¡Llevamos contigo once meses! Muchas gracias por hacerlo posible y seguir con nosotros día a día. ¡Por muchos meses más!
ADMINISTRATIVAS
APOYO Y PNJ
DICIEMBRE DE 2018 La hora y tiempo del mes actual en Seúl, Corea. Usa esta información para hacer tus temas mucho más realistas.
¡HAPPY CHERRY CHRISTMAS EVERYONE!

belladonna of sadness – mdj

Ir abajo

por Kang Sun Mi el Lun 13 Ago 2018, 01:37

– flashback fines de Junio de 2018

Se movía con seguridad, pero por dentro era un cordero temblando a punto de ser llevado al matadero. Miró de reojo a su trofeo - el super rookie– y enmarcó una sonrisa en sus labios conforme caminaban a la par, luego de una agradable salida grupal donde habían reído y bebido quizás algunas copas de más, por lo que se sentía un poco más deshinibida. Y aunque si bien no era la primera vez que salían, esa noche se sentía diferente. Había otro tipo de tono y lenguaje entre ambos que le fue difícil ignorar e intentó dejarse llevar.

¿Qué haces? Coquetear, rozar su mano, acariciarle con su pulgar mientras miraba en otra dirección en camino al lugar donde, se supone, obtendrían más seguridad y privacidad. Sin escándalos, sin miradas. ¿Es ésto lo que quieres? Intercambió una mirada con él, se auto convenció de que no era una niña débil y actuó normal, natural. Todo marchaba relativamente bien. – Te ofrecería ir a mi vieja casa, pero... – Era su lugar sagrado, donde sólo Jik había llegado a ir una vez y nadie más. – …No creo que sea buena idea – soltó su mano y continuó caminando por las calles ya no tan transitadas como hace momentos atrás, conforme se alejaban un poco de los lugares más turísticos. Movió su cabello de costado, dejando entrever parte de su hombro y cuello. Un pequeño e inocente adelanto para alimentar su imaginación, absolutamente inconsciente de ello. – Daejeong – se giró sobre sí misma y caminó hacia atrás. El largo vestido veraniego moviéndose al compás de su delicado andar. – ¿Seguro no tienes que volver ya? – Una vez más, empezaba a lentamente plantar algunas excusas para huir. Su subconsciente actuaba de esa forma y a la vez, luchaba para escapar de sus miedos.

Se detuvo a mitad de la calle y aguardó hasta estar nuevamente frente a él para alzar los delgados brazos y rodear su cuello con delicadeza, acercando sus labios hasta la línea que delimitaba la comisura de ellos. Y era allí donde otra parte de ella quería dejar de ser temerosa, abandonar la piel de cordero y engalanarse en figura diabólica y pecaminosa. La eterna lucha de Sunmi por sentirse normal.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage


La fleur du mal
avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Kang Sun Mi

Volver arriba Ir abajo

por Min Dae Jeong el Lun 13 Ago 2018, 03:52


Su primer encuentro había sido fugaz, fortuito, varios intercambios de miradas que los llevaron a hablar, unas cuantas palabras tras los KNET, él tomado completamente desprevenido por la atención de ella –diosa– a un simple rookie.  Sus esfuerzos fueron torpes inicialmente, sus ojos perdidos en el rostro, figura de la fémina que se dirigía a él y que obligaron al tailandés a buscarse las maneras, su porte variando al instante a uno más tranquilo, sabeedor –daba la impresión– de lo que hacía. Así lograba de cara al final de la noche grabar el nombre de la líder de Mixture en su agenda de contactos. Sección larga, en su mayoría femenina, que parecía colocar sobre ella la etiqueta: trofeo,  y a su vez, ignorante él, misma etiqueta sobre si en la agenda ajena.

Y eso los llevaba a la presente noche, una de tantas. Invitación que comenzaba con un: tomemos unas copas, y terminaba con Dae buscando irremediablemente los labios de ella que, solo a medias, lograban corresponderlo. Él ya conocía sus actitudes esquivas, las manos que se adelantaban, invitándolo y que después con la misma facilidad lo apartaban suavemente. Jugaba al juego por voluntad propia, algo en todo ello que lo empujaba a volver todas las veces, un reto que le pedía: quédate e inténtalo de nuevo.

Así caminaba con ella, dorso de la mano rozando el ajeno, dedos entrelazándose fugazmente, sosteniéndose antes de ser liberados. Dae la observaba caminar, sonrisa en los labios, divertido, lobo acechando al ciervo que se hacía llamar lobo también en ocasiones, solo para confundirlo más. – Siempre jugando, Sunmi –murmuraba, la mano alargándose para tomar la ajena, el paso acelerándose cuando la vio caminar de espaldas, de cara a él. – Me rompes el corazón –Y mientras lo decía, falsa tristeza deslizándose por sus labios, atrapaba los dedos de la chica, la hacía girar con delicadeza sobre sí misma –vestido ondeando en el gesto– y rodeaba la cintura con suavidad, acercándola hacia si. –No puedes huir siempre –¿Y qué sabía él de la realidad? Su suerte llevándole a tratar con ella, rota, que orgullosa y negándolo lo buscaba, a él, roto también.

Apartaba un mechón de su cabello, con tal de poder verla mejor, donde se lo permitía la vaga luz de farolas y edificios. La versaba preciosa, buscando su boca siempre tímida, antes de ser interrumpido por el nombre, las letras familiares atragantándosele, haciendo eco en su cabeza, en su piel, en aquel que ahora y desde hacía unos años clamaba que era. –Dae, solo Dae. Puedes decirme así –mencionó, liberándola con los brazos, buscando ahora andar a su vera, la mirada pidiendo permiso para poder mantener la mano sosteniéndola por la cintura en su caminar.– Existen muchos grises entre lo que por contrato puedo y no puedo hacer, y no hay nada urgente esperándome en casa. Podemos ir donde quieras. Solo nómbralo y te llevo.

cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage



avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Min Dae Jeong

Volver arriba Ir abajo

por Sidney B. Graham el Lun 13 Ago 2018, 05:01
Acuclillada, el felino se arremolinaba contra la palma de su mano, ronroneándole una danza inesperada de mimos que la australiana, aún si cansada, contemplaba con una sonrisa amplia —solo labios. Parecía joven y, aún así, restaba un triángulo de fina piel en su oreja izquierda; los ojos se vertieron ligeramente hacia abajo, como si el castaño se derritiera en incógnitas. — ¿En qué líos te has metido? —preguntó, lengua materna indistinta para el animal, que movía las orejas, atento a la voz ligera que lo había recibido con tanta paciencia y cariño como aquella misma mano, hundida en su pelaje suave. Aquellos ojos parecían contemplarlo todo en un marco, fotogramas salteados que recordaba nítidos; sacó, sin poder remediarlo, la cámara de su mochila y enroscó el objetivo, guardando lo que no necesitara y ajustando la ISO a la escasa luz. Hizo un par de fotografías de prueba, echando a andar, persiguiendo a paso calmado la cola del curioso animal, que acercaba el hocico a cada objeto del camino.

Sid se detuvo cuando este encontró, a los pies de un árbol, una flor a medio crecer entre tierra y asfalto. Fotografió aquella sencillez y, cuando alzó la vista de la cámara, se percató de que el animal había desaparecido —bajo los coches, tal vez— alertado por una bicicleta que cruzaba veloz a su vera. Lo llamó, un siseo bien conocido que no lo hizo salir. Aún así, sostuvo la cámara y no la guardó, iniciando el camino de regreso a casa —el cuello adolorido, preguntándose si Minah le habría dejado algo para cenar— con la esperanza de poder encontrar algo que mereciera la pena fotografiar. Alzándola hacia los edificios, buscando alguna ventana encendida o luz con la que pudiera jugar, escuchó una melodiosa voz femenina que buscó con el objetivo, girándolo en un zoom brusco —una hermosa y furtiva persecución— hasta dar con la fémina. Detuvo el paso, casi reteniendo la respiración al contemplarla; esbelta, bonito vestido veraniego, cabello largo y rasgos occidentales —aquél perfil esbozaba una sonrisa de enigma y el índice de Sid se movió sin su voluntad. Brazo extendido, mano enredada a otra; click, click. Sonreía, relamiéndose ante la imagen de la pareja joven que, en una caza de juegos, se alejaban y acercaban como bestias domesticadas, aterrizando en bocas, brazos enredados en cuellos.

Un poco más cerca, se instó, pero las piernas no le obedecieron. Primero vergüenza —de ser vista—, después él. Llevaba las hebras rubias desgastadas, las manos ceñidas a la figura y la boca buceaba palabras que no llegaban a oídos de la fémina, que en la compañía única de una farola averiada y un cubo de basura algo más allá, se sentía de pronto como lo que era, una intrusa. La cámara descendió hasta el suelo, rendida a la tarea, negada a. Y las luces de la ciudad bailaban vidrios en los ojos de la muchacha; debió atragantarse con un me miró así, también. No había espacio al malentendido. Se preguntó para qué, para qué aquél se había tomado el tiempo de, lo que ahora comprendía, acecharla —de hablarle y hablarle y hablarle; de dejarse conocer tan frágil, de exponerse a aquellos ojos que pedían más, que le juraban (en silencio) salvación. Retrocedió, retrocedió... La espalda rozó el frío de la farola, despertándola de la fiebre, por nombre Decepción, que le mordía entonces las manos, que se las hacía temblar. Dirección contraria, camino largo hasta casa, los pasos se aceleraron, pisotones a contra corazón en lo que se culpaba, a sí y no al otro. Idiota. Qué esperabas.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage



avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Sidney B. Graham

Volver arriba Ir abajo

por Kang Sun Mi el Lun 10 Sep 2018, 04:38
Siempre jugando Sunmi.
Me rompes el corazón.


¿Cuantos corazones rotos había dejado a su paso? ¿Cuantas veces había jugueteado al azar sólo para intentar olvidar lo rota que estaba? – No te romperé el corazón, somos iguales – las manos sobre su cintura, presa de él y la comisura de los labios que se elevaba ante sus palabras. No tenía planificado huír -aún- por lo que sus besos fueron correspondidos con suavidad y cariño inusitado. – No huiré, si es que no me aburres – se permitió burlar, aunque ciertamente no le aburriría pasar el rato con él. ¿Para qué mentir? Le atraía físicamente, estaba en sus estándares. – Dae – alzó un poco la ceja, ajena a que alguien más los estuviera viendo, o que un corazón se partía a mitad de la calle contraria. Estaba demasiado sumida en él como para notar a una figura femenina contemplándolos en su intimidad.

Se dejó llevar, ser sujetada de la cintura en plena calle. Un privilegio que pocos se jactaban de haber hecho. Dae era el segundo en lograrlo. Ante ello, los recuerdos de alguien que supuso realmente la amó (y ella a él) se volvieron a agolpar en su mente. – Conozco un lugar – la voz sonó trémula. No regresaba a la realidad del todo, pero tuvo que alzar la vista para verle, encontrar sus ojos y suavizar su gesto previamente contrariado. – Sólo sígueme – Corrompida, orgullosa y triunfante. Una vez más intentaba desafiar los temores que no podía vencer.

La mano sujetando a su trofeo -Dae- y el paso rápido, con prisa, con urgencia de esconderse en el refugio con él. Terminaron en la fachada de un bonito hotel boutique, propiedad de su padre de entre tantas inversiones. Además, era mucho más discreto que un hotel transitorio, por no decir también, demasiado costoso para que cualquiera fuera a pedir una habitación. – Descuida, es seguro – saludó entonces a una recepcionista y avanzó hacia los elevadores. Una suite exclusiva de la familia Kang les aguardaba. ¿Estaría bien eso? ¿Porqué le embriagaba la melancolía?

Sonrió con cierta amargura cuando las puertas del elevador volvieron a abrirse, dando lugar a la única puerta de ese piso. Se paró frente a la misma y respiró hondo. Imaginó su desnudez ante él, sintiendo el frío tenebroso que envolvía usualmente su alma. No importa. La puerta se abre y los secretos se entierran allí. Caminó, inspeccionándolo todo y luego se giró sobre si misma para mirarle. Su piel pálida haciendo juego con la blancura y pureza de su vestido. Pura como ella. Intocable. Pero él no lo sabía aún.

Prefirió entonces hacerse cargo de la situación y volvió sus pasos hasta él. Los brazos rodearon su cuello y los labios comenzaron a recorrer el rostro de Daejeong, y sólo una imagen mental llegaba a ella; el otro, dueño de su corazón, entremezclado con los viejos demonios que la atormentaban.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage


La fleur du mal
avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Kang Sun Mi

Volver arriba Ir abajo

por Min Dae Jeong el Sáb 22 Sep 2018, 04:15

Sus labios se llenaron con una sonrisa, sin molestarse al sentirse cazado. Era consciente de que saber de él ese detalle –ambos tan dados a buscar trofeos– no haría que ella se fuese como las demás. ¿Y no era acaso todo más fácil así? A veces el tailandés llegaba a sentir lo largo que podía ser el proceso desde la copa hasta la cama. –Podías haberme seguido el juego un poco, Sunmi –susurraba en su oído, los labios acariciando la piel con delicadeza, las palabras vertiéndose cálidas e incitantes. Una de las manos ya rozaba su cabello al detenerse –detenido por ella–, tentado de buscar cobijo acariciando su nuca. Sunmi ya retomaba el paso cuando se acercó, esquiva como siempre, y marchaban... ¿hacia dónde?

¿Qué sitio? –volvió a su altura y dejó a su brazo recuperar el lugar previo, en la cintura, los dedos acariciando el costado con la seguridad de quien ya reclamó el derecho de hacerlo. Observó el edificio aparecer ante ellos, su vista desviándose con cautela a ambos lados de la calle buscando paparazzis que no se encontraban allí, y tras eso se dejó guiar hacia el ascensor.  –¿Has venido antes? –preguntó, mirando alrededor, sin sorprenderse por la rapidez con la que la contraria se hizo con una suite en el hotel. En otras circunstancias estaría actuando con más cuidado, mas en esa ocasión, siendo la otra idol con tan poco entusiasmo por despertar algún escándalo en la prensa como él, decidió fiarse.

Los rodeó la clásica música de elevador, y Daejeong solo esperó cerca de esta, con el pulgar acariciando su cintura sobre la tela del vestido. Con el silencio asentado entre ellos, buscó no abordarla demasiado, pese a la cada vez más latente necesidad de tocarla, de hacerla suya. Las puertas del ascensor se abrieron impulsándole a seguirla hasta el interior de la habitación, y una vez con la puerta cerrada solo la contempló, libre ahora de la necesidad de esconderse, de la incertidumbre de los espacios públicos. Inmóvil en el centro de la suite, impertérrita como una muñeca de porcelana, él llegó a llamarla diosa en sus adentros, casi avergonzado ante la idea de poder mancharla, de volcar en ella deseos tan impuros y violentos. Deseó tomarla del cuello; recorrer con los labios su piel pálida; hundirse en el valle entre sus piernas.  

Se estremeció ante la cercanía rota, su boca buscando la ajena con fervor. Terminó llevando las manos al vestido, arrugando la tela de este al sostenerla allí, de las caderas, y comenzó a guiarla hacia la cama de detrás. La miró, sin hablar, sin ver necesidad en ello, y al cabo de varios pasos cayeron sobre las sábanas. Los labios de Dae trazaron una línea invisible en su cuello... y qué contradicción entonces, creyendo estar con alguien igual a él, esperando que el resto de la noche fuese sencilla, accesible. La besó varias veces, siendo Sunmi flor venenosa, y deslizó el vestido hacia arriba con las palmas, los dedos acariciando el recorrido de la tela, hasta los muslos.


cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage



avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Min Dae Jeong

Volver arriba Ir abajo

por Kang Sun Mi el Lun 01 Oct 2018, 05:41
Los labios le correspondieron con tanta urgencia como los suyos, para olvidar, para terminar con todo aquello de una buena vez. El cuerpo estremeciéndose ante el contacto de las manos de Dae sobre la tela de su vestido, arrugándose, elevándose, dejando su piel al descubierto. Miró de reojo en aquella dirección y luego a él, alzando sus manos hasta su pecho, dejándose caer sobre el lecho debajo de él. Muñeca de porcelana rota, le habían dicho. Así era. Más no lo interrumpió en el silencio de la habitación donde los únicos sonidos que se oían, eran los labios de ambos correspondiéndose, Sunmi intentando llevar un ritmo dulce y pausado.

Las manos se separaron de él al sentir los labios del contrario recorrer su cuello. Arrugó con fuerza las telas de las sábanas conforme su cuerpo se tensaba, presa del terror. Masoquista. Se dijo, podía un poco más. Humillarse y hundirse otro tanto más. Cerrando los ojos, imaginó que los labios danzantes sobre su piel pertenecían a la única persona que le había visto como algo más que un simple cuerpo al que mancillar y con ese último pensamiento, dejó que sus dedos juguetearan con la camiseta de Dae, levantándola poco a poco para recorrer con la yema de sus dedos su espalda y mover su rostro una vez más hasta los labios de aquel.

Las manos le temblaban, las tiras de su vestido caían delicadamente por debajo de sus hombros, dejando ver parte de su desnudez ante él. El cuerpo delgado, delicado y pálido. Abrió los ojos y le contempló, alzando las manos a su rostro. Solo hazlo. Sonrisa amarga y demonios asomándose en su interior, presa del temor.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage


La fleur du mal
avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Kang Sun Mi

Volver arriba Ir abajo

por Min Dae Jeong el Lun 05 Nov 2018, 15:46
Se distrajo con ella –¿cómo no hacerlo?– retiró su cabello hacia un lado para poder besar su cuello, ahora expuesto. Era hermosa, una muñeca, la clase capaz de volver las miradas de una sala entera con solo entrar. Se dispuso a trazar un camino con los labios, desde el cuello hasta el valle entre sus pechos, sin embargo esta lo detuvo, tirando de él para besarle. Le desorientó el gesto sin esperar que lo interrumpiese pero no se quejó,  acariciándole los muslos con las manos, esperando a que lo dejase ir para terminar de desvestirla. –Sunmi  –la llamó, hablando contra su oído, bajando los tirantes del vestido para dejar expuesta la tela del sujetador. No se percató de la tensión de ella, quien parecía evitar mirarle, tensar las manos en las sábanas. Había estado jugando toda la noche, un sí y no constante, acercándole y apartándole de manera que a él solo logró despertarle mayor interés. Estaba convencido de que la otra tenía experiencia, creyendo estar tratando con un igual en ese aspecto. Habían dejado claras sus intenciones desde el principio, o al menos eso había creído. Dae no buscaba nada serio y ella tampoco.

Se llevó las manos a la camisa, desabotonándola, y se la retiró, dejándola caer a un lado. No tenía nada a la mañana siguiente, así que fue sin prisas, ambos sobrios como para discernir que estaban haciendo. –¿Todo bien? –preguntó entonces, al verla un poco parada, más de lo que hubiera esperado. Transmitía esa apariencia de devora-hombres cuando se trataba con ella, aunque a decir verdad nunca se sabía cien por cien como iba a ser después. Había estado flirteando con chicas más introvertidas que luego lo habían impresionado bastante de lo lanzadas que habían sido, y viceversa. –Eres más tímida de lo que pensaba –sonrió, buscando sus ojos unos instantes, jugando con las hebras de su cabello que acarició y dejó sobre la cama. Hubo algo en todo aquello que lo extrañó un poco, sin lograr comprender el qué. ¿Estaba imaginándose cosas?

Terminó de retirar el vestido de ella, recorriendo su cintura y el borde de la ropa interior. Dudaba, sin saber muy bien porqué, y finalmente se inclinó, tomando uno de sus pechos en la mano, sobre la tela de encaje. La besó, mordiendo su labio inferior, tirando de este con suavidad, y tras eso recorrió el espacio entre sus pechos con la boca, bordeando la tela del sujetador. 
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage



avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Min Dae Jeong

Volver arriba Ir abajo

por Kang Sun Mi el Sáb 01 Dic 2018, 03:56
En algún punto, Sunmi había dejado de moverse, de actuar, de pasar a ser una persona a un ente que miraba a la nada con los ojos sin brillo. Opaca, gris. Se dejaba hacer y por dentro gritaba en pesadillas y horrores. Su pregunta entonces le sacó del trance y negó con la cabeza. Inesperadamente fue mucho más franca de lo que pensó que podría serlo alguna vez y los ojos finalmente adquirieron un brillo, producto a las lágrimas que comenzaban a acumularse conforme la oleada de sentimientos de tristeza y vergüenza la embargaban.

El cuerpo tembló una vez más cuando estuvo finalmente expuesta ante él, el vestido abandonando su figura, la mano del contrario recorriendo su vertiente, sintiendo morir en ese preciso instante que le besaba, y no por algo idílico, sino por lo terriblemente mal que se sentía. – Por favor... – susurró despacio cuando éste acercaba sus labios a la tela de su sostén. – Detente – los ojos cerrados dejaron escapar una lágrima por su mejilla y sus manos se aferraron a los brazos de Dae, apartándolo de forma delicada pero abrupta a la vez.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage


La fleur du mal
avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Kang Sun Mi

Volver arriba Ir abajo

por Min Dae Jeong el Vie 07 Dic 2018, 07:14
Debía de ser el chico más desafortunado de Corea para que aquello le sucediese dos veces en menos de dos meses. Le descolocó un poco que lo apartase de súbito cuando había sido ella la que había pedido hotel en primer lugar, la que lo había arrastrado a la calle, la que había jugado a los dobles sentidos, ofreciendo mano que él había aceptado sin pensar. Era preciosa, una de aquellas clásicas bellezas que cualquiera miraría con admiración. Mezcla, que gritaba extranjera y no a la vez. Negarse habría sido lo más cercano a un sacrilegio.

Fuese como fuese, ante el empujón, el tailandés se detuvo. No avanzó de nuevo, dejándole espacio, y las lágrimas terminaron de desconcertarle, haciéndole sentir una mezcla de culpa y confusión porque no sabía que había hecho exactamente. Habían límites hasta para Dae, cosas que sabía que nunca haría. Entre ellas, tomar ventaja de cualquier chica sin importar las circunstancias.

Se terminó de apartar de ella, dejando espacio entre ambos, las manos alejadas. Esperó, sin saber si aquello la calmaría  y tras eso buscó las palabras, las preguntas, que empezaban todas de la misma manera: ¿por qué? Tensó un poco la mandíbula, debido a la indecisión, y al cabo de unos instantes se levantó de la cama, tomando una manta que descansaba doblada en uno de los sillones de terciopelo. Se la tendió a Sunmi, permitiendo que se cubriera, y sirvió dos vasos de agua, ofreciéndole uno y bebiéndose el propio. –Siento si te molesté. –se pasó una mano por el cabello, terminaba de aceptar y asimilar la interrupción. – Me trajiste aquí y... sabías... sabíamos... –desistió, tomando asiento en una de las butacas. No estaba cómodo. – No sé que hice, lo que sea, me disculpo. –Volvió a llenar las frases de honoríficos, abandonando lo informal, sintiendo que debía hacerlo así. – Me diste pie, ¿no querías...? Te pregunté de antemano.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage



avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Min Dae Jeong

Volver arriba Ir abajo

por Kang Sun Mi el Sáb 08 Dic 2018, 22:52
N-no...No lo sientas, no lo hagas, yo no estoy bien – murmuró de forma rápida, cogiendo la manta que le ofrecía para cubrir su cuerpo con la misma.  – Lo sé. Se lo que he hecho Y lo he hecho tantas veces.Pensé que podría – No sabía descifrar con exactitud en que punto de su vida había comenzado a jugar aquel juego de los límites y de saber qué tan lejos podía llegar. Una actividad masoquista, sin duda alguna, pero la curiosidad de saber si realmente podría vencer alguna vez sus temores y simplemente olvidar, era imparable.

No te sientas mal por esto – le pidió en voz baja. – Se que debes estar sintiéndote incómodo – se atrevió a mirarlo con una mueca de culpa, como siempre. Culpa. Todo era culpa suya. Que la mirasen, que la tocaran, que quiseran algo más de ella. Te lo has buscado. Le repetía Jongdae, el productor ejecutivo con el que mantenía una pésima relación. Su cabeza era un hermoso desastre y estaba tan rota por dentro, que le costaba comprender que solo era una víctima y no la culpable. – Dae... – tragó saliva y se agachó a buscar su vestido, volviendo a ponérselo con cierta prisa. – Lo siento – Contarle todo lo que le sucedía se sentía extraño y a la vez, le daba vergüenza. – puedes quedarte, si quieres. Y...Puedes mentirle a tus amigos, sobre hoy – tal vez sea menos humillante así. – No me importa que lo hagas –

Se limpió las lágrimas de su mejilla e intentó recomponer su expresión, pero sentía el llanto ahogándose en su garganta, a punto de quebrarse en cualquier momento.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage


La fleur du mal
avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Kang Sun Mi

Volver arriba Ir abajo

por Min Dae Jeong el Dom 09 Dic 2018, 00:39
Seguía desorientado. Nunca se hubiese imaginado el que Sunmi reaccionase así, teniendo en cuenta la confianza con la que se desenvolvía. Se tuvo que dar un momento, porque no fue agradable para él verla llorando. Dudó, sin saber si acercarse o alejarse más, y al final optó por lo último. A nadie le gustaría que le tachasen de abusar chicas, y toda aquella situación le estaba haciendo sentir especialmente incómodo.

Dio un sorbo al vaso de agua que había tomado para si y se obligó a escucharla, por descolocado que se sintiese. Si hace diez minutos había estado dispuesto a meterse en la cama con la idol, ahora se le había pasado completamente. –No voy a mentirle a mis amigos, ni siquiera saben que salí y no gano nada haciéndolo –dijo, quitándole importancia al asunto. No se encontraba cómodo hablando sobre la noche, y ante el repentino cambio de humor de la chica, dudaba de su estabilidad. Nada aseguraba que no cambiase de parecer en unas horas. –¿Estás bien? –preguntó, queriendo apartar la conversación de si mismo y centrarla en ella. Cuando fue a vestirse giró el rostro, a fin de darle intimidad. Irónico, teniendo en cuenta a qué habían ido allí. –¿Quieres que llame a alguien para que venga a por ti? ¿Quieres que te lleve a casa? –preguntó, antes de añadir– Sin segundas, te pago el taxi.

Buscó su camiseta para colocársela, tomando asiento en una de las butacas cercanas a la cama. Esperó su respuesta, pensando en sus palabras, en qué podría haber detrás de aquel "no estoy bien". –No te preocupes por nada, ¿ok? –suspiró –Todo está bien... solo ha sido... inesperado. Pero no pasa nada. No llores. –Sentía que no iba a poder mirarla a la cara si seguía así. Era inevitable el que sin importar lo que dijese ella, se sintiese culpable de su estado.
cherry boom!
I’m the biggest hit on this stage



avatar
123

Hoja de personaje
Compras
:

Logros
:
Min Dae Jeong

Volver arriba Ir abajo

por Contenido patrocinado
123
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:

No puedes responder a temas en este foro.