You & I | junhyeok
Seúl, Corea del Sur | Invierno, Enero 2019
¡Bienvenido a Seúl! Como puedes ver, estamos en invierno y las temperaturas pueden bajar bastante, ¡abrígate bien y recuerda no resfriarte! Aprovecha durante esta temporada para refugiarte en sitios cálidos, tomarte un buen chocolate y ponerte al día con tus conocidos.
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You & I | junhyeok

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por Ong Dong Sook el Sáb Nov 24, 2018 3:08 am


FLASHBACK | DICIEMBRE 2017

Las cosas se habían escapado de sus manos, lo que con tanto empeño intentó ocultar por fin lo superó desatando al instante una ronda de malos momentos y pensamientos, le dolían aquellas preguntas, los reclamos que sus cercanos le hacían llegar ¿acaso no lo entendían? No, al parecer no lo hacían y aunque sonara egoísta no creía que pudiera hacerlo; ese era su propio infierno uno que se encargó de cavar el sólo y del cual ahora era prisionero.
Anorexia había sido el diagnostico del médico y por esa misma razón se vio obligado a pasar un mes entero en el hospital donde los médicos lograron hacer que recuperara cinco kilos, los suficientes para darle el alta y mandarlo a casa, porque es a dónde iría. Su mánager, Byung Soo, tomó la decisión de darle unas vacaciones obligatorias, y debido a la agenda del grupo lo mejor era mandar al vocalista a casa de sus padres donde podía ser vigilado para evitar que fuera a la cama después de devolver su desayuno.

Fue así como terminó en su vieja habitación, acompañado de sus antiguos libros y juguetes.

Su padre era quien había tomado el control de la situación, quien se sentaba a su lado y no se marchaba hasta comprobar que había devorado todo el plato de comida y tragado sus vitaminas, y aunque la compañía de su progenitor siempre le había agrado le era imposible sentirse culpable por tenerlo atado a él.  En ocasiones Jun Sook lo suplía, el menor de los hermanos fue quien más accesible y cariñoso se mostró.
Su madre en cambio, prefería limitar el contacto, se sentía decepcionada de su hijo, o eso fue lo que creyó escuchar una vez tras la puerta de la habitación de sus padres, aquella noche terminó abrazado al inodoro desechando toda la culpa que sentía por ser débil. Pero incluso la negativa de su madre no le calaba tanto como la indiferencia de Hyeok, su amado hermano mayor; justo era él a quien más necesitaba en ese momento, a quien deseaba tener a su lado y sentir su apoyo pero el mayor se había limitado a pequeñas visitas, mismas que lo dejaban con un sabor amargo pues durante todo ese tiempo el solista no lo veía a los ojos.

— Me odia —susurró a su padre quien simplemente se limitó a besar su cabeza— no te odia, igual que tu madre necesita tiempo, cada quien sobrelleva la situación a su manera —justo en ese momento la voz del mayor le pareció tan dulce y maternal— él te cuidará, tu madre y yo debemos salir, se buen chico —rogó antes de salir y dejarlo con la bandeja de comida sobre su regazo.
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por Ong Jun Hyeok el Dom Nov 25, 2018 5:32 am


Respondió el teléfono de mala gana, sabiendo que era su padre, nuevamente. No estaba haciendo nada especial, simplemente leía una revista de espectáculos con la cabeza colgando de su cómodo sofá, con los pies colgando del respaldar. Era su forma de indicar que necesitaba que todas las ideas se disiparan, no quería pensar en nada, en sus amigos quienes no tenían tiempo para él, en lo amargado que estuvo su café esa mañana, o en su hermano quien caía enfermo con cada vez más frecuencia. ─¿Qué?─ Nunca había respondido de esa forma, pero estaba harto de que le llamara para recordarle que visitara la casa un poco. Su padre guardo silencio, y hubo un sonido de aire golpeando la bocina, eso lo molestó aún más «tu madre y yo saldremos, te quiero aquí a las 6:00 en punto» y colgó. Jun Heok gruñó lanzando el móvil al sillón contiguo.

Aquella mañana, le había costado aceptar que la llamada no era una broma. Escuchar Dongsook y hospital en la misma línea lo hicieron sentir un malestar que terminó tumbándolo en el suelo, tartamudeando mentalmente la pregunta ¿Cómo está él?

«Anorexia»

Que lejano se veía ese problema de su familia ¿Cuándo? ¿En qué momento Dong Sook empezó a experimentar ese grado de inmadurez para castigarse a sí mismo de esa manera por cosas tan banales? Privándose de alimento para provocarse más daño. No, no era eso lo que realmente le molestaba, quizá reconocer que nunca estuvo para sus hermanos, que egoístamente cada uno cargaba con sus propios problemas, ocultandolo todo ¿Cómo no pudo notarlo? ¿Por qué su manager y sus compañeros no lo notaron tampoco? Dongsook estaba tan solo, rodeado de gente que juraba amarlo, no tenía a nadie. No podía mirarlo a la cara, le dolía.

Por eso durante todas sus visitas trataba de entrar y salir rápidamente de la habitación, a veces solo entraba a la cocina, preguntaba por el estado del menor y ponía une excusa estúpida para irse. Pero todo parecía indicar que ya se habían hartado de sus mentiras. Por eso llegó a las seis, se refugió en los brazos de su madre, no hubo palabras solo un par de caricias en la espalda ─¿Por qué no vino Junsook? A él le gusta estar aquí─ preguntó al ver a su padre llegando. No les respondieron esa pregunta, simplemente le informaron que acaban de servir la comida y que a Dong le haría bien ser acompañado, por lo que su propia bandeja lo esperaba en la barra. La tomó y subió las escaleras ─Voy a pasar─ le advirtió a su hermano, abriendo con dificultad la puerta ─Te acompañaré a hacer la comida ¿Cómo te sientes?
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por Ong Dong Sook el Dom Dic 02, 2018 4:41 am


Tan pronto su padre desapareció detrás de la puerta sintió como la soledad lo envolvía de golpe provocándole un fuerte escalofrío que recorrió cada rincón de su agotado cuerpo, se estremeció y a pesar de tener encendida la calefacción la habitación se enfrío, la luz que se colaba por la venta se volvió tan insoportable que dudo de mantener la cortina abierta. Finalmente, y tras dejar la bandeja con la comida que obvio no iba a probar sobre el buró se levantó para bajar la persiana, sumergiéndolo en una semioscuridad que lo reconfortó.
Mientras regresaba a su cama escuchó voces, eran sus padres más otra, fue sencillo reconocerla— Hyeok —entonces era cierto, él lo cuidaría mientras sus padres salían “a un mandado”, no los culpaba, muchos les iba a reclamar, aceptaba que los últimos días su conducta no era la mejor; discutió con su madre y a su padre le lanzó la bandeja de comida cuando éste le pedía con su siempre tono amable que comiera un poco. Jamás olvidaría la expresión de dolor de su progenitor, mucho menos las palabras tan fuertes que ese día su madre le gritó ¿Jun y Hyeok estaban al tanto de ello? ¿Ellos pensarían lo mismo de él?

Soltó un fuerte suspiró y se acomodó en la cama, dejando para después la comida, no tenía hambre y con Hyeok en la casa no podría hacerle una visita a su amigo el inodoro.
Estaba acurrucado y con el cobertor cubriendo la mayor parte de su cuerpo cuando la puerta se abrió y escuchó la voz de su hermano mayor, quien entró sin esperar una invitación de su parte, no le molestó que lo hiciera, aquella acción era tan propia de él, por lo cual simplemente se limitó a alzar la cabeza para verlo entrar con una bandeja similar a la suya.

— Cansado y con frío —soltó con voz apagada y regresando su cabeza a la almohada y para evitar cualquier tipo de contacto visual le dio la espalda, rogando porque no insistiera en hacerlo probar la extraña sopa que su padre cocinó— ¿puedes subir la temperatura? —además de tener las manos frías su cuerpo no paraba de temblar ¿acaso era un efecto secundario de su enfermedad? No, él siempre había sido así de sensible al clima— no es necesario que comas aquí conmigo ¿lo sabes, verdad?  —tomó la decisión de girarse para poder contemplar la silueta de su hermano mayor— además, no tengo hambre. Dormiré un poco y después comeré —mintió, no lo haría y lo sabía, también sabía que bastaría una cucharada de esa sustancia verde para levantarlo de la cama con la intención de encerrarse en el baño.
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por Ong Jun Hyeok el Mar Dic 04, 2018 3:03 am

–Me imagino, yo tuve que ponerme un abrigo al entrar ¿porque tienen la casa tan fría ahora?– dudaba que fuera para proteger a Dong Sook de alguna enfermedad –Quizá eres una versión asiática de Will Byers y quieres todo frio– se atrevió a bromear, sin levantar la cabeza, más concentrado en hacer rollo su tortilla de huevo y cortarla en pequeños pedazos, no tenía apetito, solo quería terminar rápido con esa visita y volver a su miserable vida de estudiante.  Una mirada rápida le indico que Dong Sook no comería tampoco, no sabía si insistir o no hacerlo. No era psicólogo pero imaginaba que forzarlo era contraproducente ¿se equivocaba?

–Puedes hacerlo tú mismo Dong Sook– suspiró un poco cansado, rogando que solo fuera flojera y no otra cosa, aún a pesar de la negativa se puso en pie dejando la bandeja de lado, calibro el termostato de la calefacción en la habitación de su hermano y se sentó lejos de nuevo, aún le daba la espalda y pensó que así estarían hasta que alguien de su familia interrumpiera horas más tarde, pero se sorprendió al ver los ojos grande de su hermano asomar por entre las cobijas, casi con timidez ¿quizá con miedo? –Lo sé– respondió nuevamente, sin suavidad o tacto. –Sí, seguro. Has eso... – se levantó de su cómodo sofá y recogió  la comida del menor –Es mejor que no trates de engañar a nadie Dong Sook, menos a mí. Solo duérmete y sigue enfermo. Quiza saber que todos nos preocupamos por ti te haga sentir mejor.

Salió de la habitación con furia contenida. Bajo las escaleras dando tumbos directo a la cocina, dejando caer con rabia los platos en el lavabo, provocando que uno de ellos cayera en el suelo y se hiciera añicos. Tiempo record, menos de 30 minutos y ya estaba harto de la situación, no soportaba ver a su hermano y sentir que quizá él debía actuar diferente y no sabía cómo. Sin intención de levantar los restos de su desastre apoyaba las manos en el mueble y veía hacia abajo, doblado y dudoso –No estás bien, jun hyeok, el enfermo eres tú–Tímidamente subió las escaleras. Entro a la habitación de nuevo –Lo siento Donggie, no debí decir eso.  Solo descansa y te prepararé algo que tú quieras comer cuando tengas hambre.

–Me sentaré aquí– tomo su lugar en el sofá y abrió un libro que encontró por allí.

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por Ong Dong Sook el Dom Dic 09, 2018 8:30 am

Echó a reír por culpa del comentario de Hyeok, aunque el gesto fue diferente; su risa no era tan curiosa y estruendosa, esta vez emergió con suavidad, provocando una punzada de dolor que recorrió todo su cuerpo. Para evitar generar una preocupación más se mordió su labio para retener el gemido que provocó le sensación de dolor ¿qué tan mal debía estar para que incluso una acción como esa desencadenara una oleada tan punzante? suspiró al recordar las palabras del médico "todo está en la mente", no era su cuerpo lo que estaba dañado, era su cabeza..., aquel órgano que de niño causó envidias y fue el orgullo de sus padres, ese mismo órgano ahora dañado era el culpable de tener a todos los miembros de su familia en ese estado de tensión— lo siento mucho Hyeok, pero de verdad me siento muy débil como para levantarme —no mentía, Dong jamás fue del tipo de chico que fingía sentirse mal para recibir un poco de atención. Siempre fue lo opuesto, del que se callaba y guardaba para si mismo los problemas que le atormentaban.

No supo como reaccionar cuando las frías y poco sutiles palabras de su hermano llegaron hasta él, un simple escalofrío fue lo que recorrió su cuerpo y junto al estruendo de abajo su corazón se quebró, lo odiaba, él realmente lo odiaba por ser tan débil. Hyeok siempre fue el chico cool y de carácter fuerte, quien consideraba absurdo el temer a las imaginarias criaturas que se escondían bajo su cama, o quien creía exageradas sus fobias extrañas, o si, su hermano mayor siempre supo como hacerlo sentir patético, aún así no podía evitar sentir esa devoción por él; no importaba que tan duro fuera con él, siempre sería su idol, su ejemplo a seguir. La persona que más amaba y a quien siempre necesitaría. Aunque, en ese momento fuera la persona más venenosa pues dolía, le dolía su indiferencia y crueldad.

Se estremeció cuando lo escuchó entrar e inconscientemente adoptó una posición fetal mientras el mayor se disculpaba ¿Donggie, desde cuando no lo llamaba de esa manera? agradeció que las sabanas cubrían la mayor parte de su rostro o hubiera dejado en evidencia el puchero que se formó en sus labios al escucharlo hablar con ese tono tan suave y cariñoso— no es tu culpa, no tienes porque disculparte —tampoco era la culpa de sus padres o de Jun Sook, sin embargo, sentía que todos ellos se culpaban por su estado— sabes que nadie te obliga a estar conmigo ¿verdad? puedes marcharte cuando quieras, papá no se enojará contigo, puede decirle que te acabas de ir cuando llegue —y aunque en ese momento lo necesitaba más que a su progenitor no podía retenerlo a su lado, no era capaz de obligarlo a estar a su lado sí el mayor así no lo deseaba— lo sé, te avergüenzas de mi tanto como mamá —susurró entre las sabanas y se odio por tener esa clase de pensamientos.
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por Ong Jun Hyeok el Sáb Dic 15, 2018 3:08 am

Claro que era su culpa, se sentía miserable. Nunca supo cómo actuar de niño, pensaba que creciendo entendería un poco ese sentimiento de timidez de sus hermanos, comprendería porque tenían miedo a cosas absurdas, quiza siendo un adulto aprendiera a decirle a los niños a sus propios hijos las dulces palabras que su padre le decía a Dongsook o Junsook cuando tenían miedo. Pero se lamentó al darse cuenta que se había vuelto un adulto insensible. Que incluso viendo a su hermano en ese estado no podía darle el sentimiento de bienestar y solo quería que se pusiera de pie y dejara esas tonterías de lado ─No es mi culpa que estés en ese estado, lo tengo claro. Tampoco es mi culpa que no quieras comer hoy. Es toda tuya, lo entiendo. Pero es nuestra culpa que no tuvieras la confianza para decirnos como te sentías, porque quizá nos tienes miedo de decepcionar a alguien. Eso es lo que nos tiene mal.

Jugó un poco con la hoja del libro ─No es que no quiera estar aquí y sé que nadie me obliga─ bueno sí que habia alguien que lo obligaba, su padre, pero Dongsook no tenía por qué saberlo. No tenía ánimos de explicarle nada, porque necesitaría un discurso y rememorar momentos no tan agradables, no estaba dispuesto a hacerlo sin derramar un par de lágrimas y no quería llorar enfrente de su hermano menor, no lo había hecho en 25 años, no lo haría en ese momento. Pero sabía que debí dejar el orgullo a un lado, Dong era la clase de persona que se hacía un cuento de horror y tragedia en la cabeza con una simple mirada y una risa burlona. Necesitaba esclarecer eso. Se encaminó con seguridad hasta la cama de su hermano, alzó la sabana en la que se escondía  ─¿¡Por qué eres tan débil Dongsook!? ¿Qué si hay un grupo de personas que te odian? ¿Qué si tu compañero canta mejor que tú? ¿Has visto cómo bailas, escuchado tu propia voz? tus ojos cuando estas en un escenario y la música empieza, hay brillo, vida, emoción ¿dejarás que un puñado de estúpidos que no pueden sostener un Do por más de dos segundo arruine todo tu trabajo.

Se sentó a su lado en la cama, cubriéndose en las cobijas también. Y tembló un poco cuando su mano se dirigió al cabello color miel de Dongsok ─¿Has visto cuanto te amamos?─ su voz se volvía un susurro de nuevo ─No es que te odie o me avergüence, me siento mal de permitir que algo así te pasara sin darme cuenta. No estoy diciendo que llegaría heroicamente a meter una hamburguesa en tu estómago, pero al menos pude haberte abrazado y decirte lo valioso que eres para nosotros, para tus compañeros y para tus fans─. Las lágrimas ya eran incontenibles, lo abrazó con fuerza su pequeño cuerpo no podía proteger el de Dongsook ─Por eso debes hacer todo lo que puedas para recuperarte rápido, solo debes hacer eso.
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por Ong Dong Sook el Jue Dic 27, 2018 5:42 am


Suspiró al escuchar las frías pero acertadas palabras del mayor, aquel daño mental se lo había causado el mismo. Dejó que su perfecto mundo se viera opacado cuando permitió la entrada a esos comentarios negativos sobre su persona, cuando comenzó a dudar de sus habilidades para el baile y canto, y es que, sí era comparado con el potencial vocal de su hermano mayor ¿cómo no sentirse pequeño? ¿si su habilidad para encender el escenario era comparada con la euforia que mostraba Jun Sook, cómo no sentirse devastado? Ambos habían logrado debutar como solistas, podían pulir sus cualidades de manera natural, él sin embargo, estaba sujeto a un grupo, a otros siete chicos que eran asombrosamente talentosos ¿cómo no sentirse como el más insignificante? Esos, eran pensamientos que ellos jamás entenderían, porque carecían de esa cualidad, no poseían la inseguridad que a él se le inculcó de pequeño. Fue el protegido de mamá y papá, el niño de cristal que debía quedarse en casa para no dañarse, había sido un error creer que podía afrontar y comerse al mundo— no me ayudó mucho ocultarles lo que sentía porque los decepcioné. De una manera u otra, Jun Sook me lo dijo —en ese momento estaba más que sorprendido por la madurez que el menor mostró ante la situación— lo decepcioné al no acercarme a él y pedirle ayuda ¿sabías qué él nos consideraba como un trío bastante unido? —de niños lo habían sido.

Decir que se asustó por la reacción de su hermano se queda corto; Dong terminó aterrado por el tono tan poco inusual que usó el mayor en su tono de voz y cuando se vio descubierto lo único que pudo hacer fue cubrir su rostro con la ayuda de sus delgados brazos ¿estaba temblando? Sí y se veía tan patético al hacerlo— lo siento, lo siento —repitió cual mantra mientras mantenía oculta la mirada.

— ¿Realmente me amas? —atrapado en esos pequeños brazos se sintió como ese niño de seis años que corría a los brazos de Hyeok en busca de ayuda. De niño fue demasiado dependiente del mayor, incluso con la llegada del menor, Dong no se despegó de su hermano. Era y siempre sería su ejemplo a seguir, su mayor adoración, lo amaba de manera tan especial que el sólo hecho de aceptar lo había preocupado o decepcionado quemaba su pecho— no podía, de verdad lo intenté, intenté pedir ayuda pero nadie me escuchó —se abrazó con fuerza al cuerpo ajeno y dejó que las lágrimas empaparan sus mejillas— estaban tan ocupados con su carrera que creí sería injusto para ustedes, además, al inicio intenté no darle importancia pero lentamente esos comentarios comenzaron a atormentarme y por más que luche contra ellos no pude ganarles —sollozó sin miedo a ser juzgado, en ese momento su hermano le estaba trasmitiendo sin saber la paz que necesitaba— ya no quiero sentirme así, de verdad no quiero pero…, me siento sólo. Sé que los tengo a ustedes pero no puedo evitar ese sentimiento de soledad, tengo miedo de que la enfermedad me gane ¿Hyeok, y que pasa si no puedo sobrellevar esto? ¿estarás a mi lado aunque no pueda más? —lo necesitaba, justo en ese instante necesitaba tanto a su hermano.
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por Ong Jun Hyeok el Sáb Ene 12, 2019 9:31 pm

─Ese pequeño tonto─ susurró, a penas con el aire que salió de entre sus apretados dientes. Nunca se cansaría de elogiar la lengua del menor de la familia, era certera y cortaba afiladamente justo lo necesario. Siempre tenía las palabras correctas y una profunda sabiduría ¿Cómo no amarlo? ─¿De verdad?─ él nunca se vio a si mismo como un trio unido a sus hermanos, se procuraban unos a otros, como todos los hermanos del resto del mundo, daría su vida por salvarlos si fuera necesario, pero mientras trataría de mantener sus problemas lejos de ellos, para no arrastrarlos. Por eso se sentía un poco hipócrita pidiéndole a Dong que confiara en él cuando él no lo hacía directamente ─Lo somos─ mintió ─O debemos empezar a serlo.

Escontrarse con esa imagen destrozada de Dong le lastimo. Suspiró suavemente y chasqueo la lengua ─Es obvio que sí ¿Por qué dudas?─ la mente de Jun Hyeok era peligrosa, de no apreciar a alguien no dudaba en hacerlo de conocimiento público y al diablo las consecuencias negativas. Automáticamente empezó a repartir palmadas en sus hombros, como si le cantara una nana para que pueda dormir tranquilo, en paz consigo mismo y con el mayor ─No lo demuestro muy seguido con palabras, pero nunca dudes─ acomodó su mejilla sobre el cabello que siempre era sedoso pero que ahora se sentía como púas en su piel sensible. Eso es algo que ya sabía, pero no quitaba la sensación de haberle fallado, se sentía horrible en su pecho y las náuseas lo atacaron.

Un sinfín de preguntas asaltaron su cabeza ¿necesitaría Dongsook ayuda psicológica? O simplemente era tiempo para reflexionar y volver a ser ese chico animado de siempre, lo que necesitaba. Y pasó de darle palmas a mantener la mano estática sobre su hombro, en medio de su viaje a lo profundo de su conciencia ¿Cómo podría ayudarlo? Suspiró y negó ─Sé que no te sirven estás palabras, pero no estás solo, siempre puedes levantar el teléfono en medio de la madrugada, al acabar un programa y hablarnos, quizá te maldecimos al principio pero para esto estamos─ dudo un poco su última respuesta, no quería mentirle a su hermano, decir que estaría siempre a su lado, porque ni siquiera Hyeok sabía de lo que era capaz, abandono a su compañero en medio de un momento terrible ¿Quién decía que no lo haría con su hermano también?

─Lo superarás, eres talentoso, gran cantante, inteligente y centrado. Rodéate de personas que te recuerden lo valioso que eres, y que mamá o Junhyeok no te estorben más─ hablaba de sí mismo en tercera persona solo para recordarle que ambos miembros familiares eran de corazones cerrados y un poco insensibles ─para ellos resulta difícil mostrar sus sentimientos, pero no significa que no te quieran─ no prometería lealtad eterna ─Debemos buscar y seguir todas las recomendaciones de tu empresa, necesitas apoyo profesional y debes aceptarlo, los chicos de Pegasus te necesitan y la empresa no te esperara por siempre.
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